La alimentación que es buena para la mujer embarazada y en período de lactancia es exactamente la misma que es buena para todo el mundo: variada, equilibrada, compuesta de alimentos lo más naturales posible, y no demasiado rica en azúcares ni en grasas.
La leche materna siempre será nutritiva
Las investigaciones han señalado que la alimentación no tiene impacto en el nivel lácteo de los principales componentes de la leche (proteínas, lactosa, colesterol, calcio...).
En cuanto a las grasas, la cantidad de grasa también se mantiene estable en la leche, independientemente de la alimentación materna.
Tu leche siempre será nutritiva, pero ¿sabías que a veces es a costa de un sacrificio? Para componentes como el calcio o el hierro, su nivel se mantiene estable en la leche porque tu cuerpo toma directamente de tus propias reservas para priorizar a tu hijo. En cambio, para el perfil cualitativo de los lípidos (como el valioso DHA), no existe un almacén interno: la calidad de tu leche depende entonces directamente de lo que comes. Alimentarse bien es, ante todo, proteger tu salud como mamá para evitar el agotamiento.
Algunos componentes dependen de nuestra alimentación
El perfil cualitativo de los lípidos lácteos depende de nuestra ingesta alimentaria, al igual que el nivel lácteo de ciertas vitaminas liposolubles (1). Por ello, es importante consumir ácidos grasos esenciales o de cadena larga como el DHA, esenciales para el buen desarrollo del cerebro y del sistema nervioso de nuestro hijo. Se encuentran principalmente en el pescado (prioriza los pequeños, te explicamos más adelante el porqué).
Para saber más, consulta nuestro artículo sobre elimpacto de la alimentación en la lactancia.
La lactancia consume mucha energía
Por ello, se recomienda adaptar tu alimentación en consecuencia. Para eso, puedes añadir dos tentempiés a tu alimentación diaria habitual. ¡No es el momento de hacer una dieta de adelgazamiento! Recuerda también hidratarte bien.
En el posparto, a veces es difícil encontrar tiempo para prepararse algo de comer ya que el bebé ocupa todo nuestro tiempo, pero en la medida de lo posible, opta por platos caseros elaborados con productos frescos. Evita los productos industriales y ultraprocesados, que suelen ser demasiado ricos en grasas saturadas, sal y azúcar.
Pide a tu familia y amigos que te traigan platos caseros, o prepara platos antes del parto que puedas congelar para tener una reserva de comidas fáciles de calentar después del nacimiento.
Evita también los refrescos y otras bebidas demasiado azucaradas.
Marie, cofundadora de Jolly Mama:
"Me preguntan a menudo si existen alimentos prohibidos durante la lactancia. La respuesta es sencilla: en la gran mayoría de los casos, no. He dado el pecho a mis tres hijos durante casi siete años en total, y puedo deciros que una mamá que da el pecho no tiene que ser 'perfecta'. La alimentación ideal durante la lactancia es la misma que para todo el mundo: variada, equilibrada, lo más natural posible. Tu leche seguirá siendo nutritiva aunque no todo sea perfecto en el día a día. No hay alimentos estrictamente prohibidos, sino más bien sentido común: moderar la cafeína, evitar los pescados grandes ricos en mercurio, y estar atenta a las reacciones de tu bebé si sospechas alguna sensibilidad. El objetivo no es privarse, sino alimentarse bien… ante todo por una misma." 💛