La lactancia cansa
Haber llevado un hijo en el vientre y criarlo cansa mucho a una mamá, y más aún si cuenta con poco apoyo. Las sociedades tradicionales lo entendían bien, ya que se construía todo un pueblo alrededor de la joven mamá para aliviar su día a día haciéndose cargo de las tareas del hogar o cuidando de los hijos mayores.
Las madres lactantes sienten cierta relajación en el momento de las tomas, e incluso una sensación de sed las primeras semanas. Es una forma de conectar con su bebé y de ofrecerle su leche, su amor.
Añadamos que los estudios confirman que una madre lactante disfruta de 40 minutos de sueño adicional al día en comparación con una madre que no amamanta en absoluto, y de 20 minutos más que una madre que daría un biberón de preparación comercial para lactantes; sorprendente, ¿verdad? Para saber más sobre este tema, consulta nuestro artículo lactancia y sueño.
Un "poco" de lactancia no sirve de nada (1 día, 1 semana…), es mejor no empezar y dar el biberón directamente
Cada gota de leche que recibe el recién nacido es preciosa. Tanto si tu bebé recibe solo calostro, como unos pocos días de leche materna o bien varias semanas o meses, todo es valioso para él. Recibirá células madre procedentes de tu leche materna y anticuerpos específicos para reforzar su sistema inmunitario.
Los beneficios de la lactancia se denominan "dosis-dependientes", es decir, cuanto más tiempo se amamanta, más se aprecian los beneficios tanto en mamá como en el bebé. Esto no cuestiona el valor de unos pocos mililitros de calostro o de leche. Para saber más, consulta nuestro artículo sobre los beneficios de la lactancia.
Amamantar duele inevitablemente al principio, las grietas son inevitables
El dolor es un síntoma, una señal de alerta que indica que algo no va bien. Nuestros pezones rara vez se ven solicitados con tanta intensidad y entusiasmo fuera de la lactancia, y se tolera cierta sensibilidad durante los 5 días posteriores al nacimiento. No se trata de soportar dolores atroces desde el principio.
La gran mayoría de los dolores son atribuibles a una posición todavía poco hábil. No obstante, algunos bebés pueden apretar las encías debido a un parto algo complicado o al uso de instrumentos en el momento del alumbramiento. Se observa también que algunos bebés presentan preferencias de rotación cervical. Otros tienen el mentón hacia atrás, lo que se denomina retrognatia. A veces también resultará interesante observar la forma del paladar, la buena movilidad lingual, que puede verse afectada por un frenillo lingual corto. Añadamos que en ocasiones bacterias u hongos se instalan en una piel ya lesionada y tienden a proliferar, ralentizando así el proceso natural de cicatrización de los pezones.
Por tanto, ante grietas que no remiten, dolores que persisten más allá de unos segundos o de los primeros días, es conveniente recurrir a una persona especializada. La matrona puede sin duda ayudar en cierta medida. Acudir a una consultora de lactancia IBCLC antes de que un primer dolor desencadene otro y luego otro más, llevándote a destetar a tu bebé de forma precoz, es una opción que conviene tener muy presente.
Para saber más, consulta nuestro artículo sobre los grietas lactancia.
La lactancia daña los pechos
El embarazo, la edad, la herencia genética y el tabaquismo son factores conocidos de la caída del pecho. Muchas personas temen que una lactancia prolongada sea un factor agravante adicional. En realidad, no es así. En cambio, una lactancia que transcurre con una serie de complicaciones mal gestionadas: ingurgitaciones, mastitis lactancia, abscesos, pezones gravemente heridos, puede desgraciadamente dañar los pechos. Por tanto, no es la lactancia en sí lo que perjudica su aspecto estético, sino más bien una lactancia que no transcurre bien.
Amamantar es dejar al padre de lado
Los papás tienen mil acciones especialmente valiosas que pueden llevar a cabo en el nacimiento de su bebé. Algunos se sienten excluidos, ya sea porque esperan alimentar a su bebé en igual medida que su pareja, o quizás también porque sienten envidia de esa relación única de la que son testigos cada día. Eso les pertenece a ellos. Tienen perfectamente la posibilidad de implicarse en la lactancia de su pareja.
Aquí tienes algunos ejemplos de acciones:
- Hacerse cargo de la carga mental: coladas, compras, orden de la casa, trámites administrativos
- Masajear la espalda, los hombros y los pies de mamá cuando amamanta o en otros momentos
- Hacer refuerzo positivo: mostrar a su pareja cuánto le alegra verla florecer así
- Aprender a utilizar un DAL (un dispositivo de ayuda a la lactancia que permite ofrecer leche de una forma distinta al pecho) para aliviar a la mamá si es necesario
- Reunir los datos de contacto de personas de referencia, hacer una primera selección para identificar a la persona que mejor se adapte a la familia y reservar una cita si es necesario
- Acompañar a la joven mamá a las citas que requieren desplazamiento
- Estar presente en las citas médicas y ser atento, tomarse el tiempo de hacer sus preguntas
- Seleccionar las pequeñas cosas que alegrarán a mamá cuando esté desanimada: su chocolate favorito, un ramo de flores, una caja de snacks Jolly Mama!, unos botes de zumo de frutas/verduras vitaminados…
- Mostrarse entusiasta ante sus esfuerzos, comprensivo ante los desafíos y, sobre todo, alentador con respecto a la lactancia
- Alejar con firmeza al tío abuelo Norbert, que considera oportuno invitarse a cenar en casa
- Velar por que mamá no se canse demasiado por visitas inoportunas y acompañar amablemente a los invitados o a la familia a la puerta
Amamantar es algo natural
Amamantar es un acto a la vez natural e instintivo, siempre que se permita a la mamá instalarse en buenas condiciones y se deje de bombardearla con consejos tan numerosos como contradictorios. Una mujer que tiene la oportunidad de instalarse cómodamente podrá muy probablemente ver a su bebé sin tensión, y si se la deja en paz, nos sorprenderá comprobar que sus gestos son acordes, incluso expertos, y que es perfectamente capaz de iniciar y continuar su lactancia con un mínimo de contratiempos. Se dice que el arte de amamantar se ha perdido. Sin embargo, tengo la inmensa suerte de comprobar a diario cuán intuitivas son las madres y cuán perfectos son sus gestos.