El parto es un maratón, y después del parto llega un maratón aún mayor: el del postparto y la maternidad. Así que mimamos nuestro cuerpo durante todo el embarazo, ¡y aún más durante las últimas semanas!
Los frutos secos y las semillas
Las almendras o las semillas de girasol son especialmente ricas en vitamina E, que regularía las prostaglandinas [13]. Además, algunos estudios han mostrado una relación entre la deficiencia de vitamina E y el riesgo de desarrollar preeclampsia, parto prematuro o bajo peso al nacer. Por otra parte, estos ingredientes deben formar parte de tu alimentación para el parto principalmente gracias a su riqueza en nutrientes.
El caldo (bone broth)
¡El caldo no es solo para después del parto! Fácil de digerir y remineralizante.
Se prepara el caldo con alitas de pollo o simplemente la carcasa, para hacer acopio de colágeno (que ha disminuido debido al aumento del nivel de cortisol durante el embarazo, la hormona del estrés que regula el sistema inmunitario), pero también de ácido hialurónico (presente en el cartílago).
Ya tenemos una gama de caldo post partum lista para ti:
Mama poule, cuya porción de 240 ml contiene cerca de 6 g de colágeno natural, directamente asimilable por el organismo.
Mama beef, con cerca de 15 g de colágeno por tarro.
Mama miso, para una digestión en plena forma.
¿Lo sabías?
Si añades un poco de vinagre durante la cocción de la carne, ayudará a extraer mejor los minerales del cartílago.
¿Cuándo?
A partir de la semana 35-36, ¡un caldo al día! Incluso puedes tomarlo antes si deseas hacer acopio de colágeno durante tu embarazo.
Las verduras de hoja verde
Las verduras de hoja verde como el kale, las judías verdes, las espinacas y las acelgas son grandes aliadas para la salud: excelentes fuentes de magnesio, hierro, calcio, zinc y vitaminas liposolubles como la A, K, E y C.
Y como guinda del belly, las verduras de hoja verde son una excelente fuente de vitamina K, que favorece la buena coagulación de la sangre. Atención: está presente en forma de K1, pero solo se convierte en K2 (su forma funcional) con una buena fermentación bacteriana. Por eso, tu equilibrio digestivo debe estar en plena forma.
Además, las verduras de hoja verde son una buena fuente de vitaminas del grupo B, importantes para la producción de glóbulos rojos, que se renuevan rápidamente durante el embarazo (almacenamiento y transporte del oxígeno).
¿Cómo consumirlos?
Para acceder a sus minerales, hay que cocinarlos (para romper el ácido oxálico, que retiene los minerales en las plantas). No se cocinan demasiado para conservar las vitaminas B (que se destruyen con la cocción), o se alterna su consumo crudo y cocido.
Se sirven con un chorrito de aceite de oliva, por ejemplo (las vitaminas liposolubles necesitan grasa para absorberse bien).
Los alimentos ricos en vitamina D (como los pescados pequeños)
La vitamina D ayuda a regular las hormonas y podría tener otros beneficios potenciales.