Todas y todos nos regimos por un ritmo circadiano (día/noche). Además, las personas que menstrúan viven un ritmo infradiano (ciclo menstrual). Del mismo modo que raramente se estudia mejor a las 3 de la madrugada que a las 14 h, existen ventanas del ciclo más propicias para aumentar la carga de entrenamiento y otros momentos que requieren más descanso.
En el terreno, los trabajos recientes en contexto de élite muestran ajustes naturales:
Ciclistas de élite y olímpicas seguidas durante varios ciclos; se observa menos tiempo en estado de esfuerzo elevado durante la menstruación que en fase folicular o lútea, y transiciones en la percepción del esfuerzo ("easy" → "hard").
Otro estudio, esta vez multideporte, dirigido por Juliana Antero con deportistas de alto nivel que se preparaban para los Juegos Olímpicos de París 2024, reveló un pico de intensidad desde el día siguiente al final de la menstruación hasta la ovulación. Asimismo, se observa que en el entrenamiento las deportistas recorren menos distancia y trabajan con menos intensidad durante la menstruación.
Tener en cuenta el ciclo en el entrenamiento significa ajustar algunos momentos clave: más intensidad en ciertos momentos y más recuperación en otros, y situarse en condiciones óptimas para la competición, independientemente del día en que esta caiga.
No hace falta preparar un maratón para adaptar el entrenamiento. ¿Haces algo de deporte? Registra tus sensaciones (sueño, estado de ánimo, dolores, forma general) y tu rendimiento (en intensidad y/o en duración), sincroniza algunas sesiones clave con tus ventanas óptimas y reserva tiempo de recuperación cuando tu cuerpo lo pida. ¡Te lo agradecerá! ^^