La inflamación: una herramienta del sistema inmunitario
La inflamación es una de las múltiples herramientas del sistema inmunitario.
Se desencadena cuando hay un problema, desde un simple golpe hasta un patógeno del que hay que defenderse, para acelerar la cicatrización de la herida o erradicar el patógeno en cuestión. La inflamación se caracteriza entonces por el aumento del flujo sanguíneo en la zona afectada, y las células inmunitarias pueden pasar de la sangre a las células dañadas para reparar los daños o combatir al agresor. La inflamación puede observarse a simple vista, por ejemplo cuando nos golpeamos o nos cortamos: la zona se enrojece, se hincha, se calienta y duele.
La inflamación también puede desencadenarse para favorecer ciertos procesos normales del cuerpo, como la menstruación o la ovulación. Durante la menstruación, la inflamación favorece la contracción del músculo uterino, que permite que el endometrio se desprenda del útero para poder fluir fuera del cuerpo a través de la vagina. Durante la ovulación, la inflamación ayuda al óvulo a salir del ovario y, si hay fecundación, ayuda al embrión así formado a implantarse en el endometrio.
La inflamación es, por tanto, un mecanismo vital y beneficioso.
¿Cuál es la diferencia entre inflamación pasajera e inflamación crónica?
Sin embargo, como casi cualquier elemento del organismo, la inflamación debe estar presente en la dosis adecuada, y un exceso de inflamación puede ser tan problemático como su ausencia.
Así, la inflamación sigue siendo beneficiosa mientras sea local y puntual. Pero si se vuelve crónica (duradera) y sistémica (generalizada), se vuelve perjudicial y crea o alimenta problemas ya existentes. La inflamación crónica está presente en numerosas enfermedades crónicas: diabetes de tipo 2, depresión, endometriosis, reglas dolorosas, síndrome de ovarios poliquísticos (SOP), síndrome premenstrual (SPM), enfermedades cardiovasculares, enfermedades autoinmunes…
La medicina puede ayudarnos a aliviar la inflamación gracias a los medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno, por ejemplo. Estos medicamentos actúan inhibiendo las enzimas responsables de la síntesis de prostaglandinas y otras sustancias inflamatorias. Sin embargo, estos medicamentos antiinflamatorios no tratan la causa subyacente de la inflamación, razón por la cual se toman a menudo a largo plazo (por ejemplo, cada mes durante la menstruación en mujeres que sufren reglas dolorosas, o cada día en personas con artritis reumatoide). Además, los antiinflamatorios no están exentos de efectos secundarios: agresión de la mucosa gástrica, dispepsia, ulceraciones digestivas, presión sobre los riñones y el hígado[1]…
Si sufres de SPM o dolores menstruales, tomar un complemento alimenticio síndrome premenstrual y/o un complemento alimenticio reglas dolorosas puede ayudar a aliviar.