A menudo reducimos el ciclo menstrual a una simple cuestión de fertilidad. ¿Y si estuviéramos pasando por alto lo esencial?
Un ciclo equilibrado, ovulatorio y libre de SPM refleja un sistema endocrino que funciona, una inmunidad que sabe regular la inflamación… en resumen: un organismo capaz de rendir de forma duradera. Los ginecólogos estadounidenses (ACOG) proponen además utilizar la menstruación como «signo vital» en las adolescentes: al igual que la tensión arterial o la frecuencia cardíaca, una menstruación anormal debe alertar sobre un desequilibrio en la salud global.
En la práctica, el ciclo menstrual necesita varios "pilares" para funcionar bien: una alimentación equilibrada, un sueño suficiente y reparador, una buena gestión del estrés y unos hábitos de vida bastante saludables (buen equilibrio entre entrenamiento deportivo y recuperación, vigilancia frente a los disruptores endocrinos, etc.).
Y con razón: en cada ciclo se pone en marcha un gran proceso: el cuerpo de la mujer se prepara para un embarazo. En la primera fase (la fase folicular), el cuerpo prepara un ovocito y en la segunda fase (la fase lútea) se prepara para acoger un posible embrión. Pero si se percibe una "amenaza" (estrés agudo o crónico, deuda de sueño, déficit energético), el cerebro pone en pausa la función reproductiva (no esencial) para priorizar la supervivencia: aparecen ovulaciones fallidas, ciclos que se alargan e incluso amenorrea. Y ese "estrés" puede ser tanto huir de un oso… como la presión en el trabajo. ¡Para tu cerebro, es lo mismo!
La supervivencia ante todo
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¿Qué es un ciclo de calidad?
Rendimiento físico: aprovechar la dinámica del ciclo
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Conclusión: Surfear las olas del ciclo
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