La cantidad de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga
La cantidad de grasas consumidas por la madre se reflejará en los lípidos de la leche, especialmente en los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga [10]. Las mujeres con bajas reservas lipídicas tendrán un nivel más bajo de lípidos en la leche. Un estudio realizado en Estados Unidos reveló una proporción más elevada de materia grasa total en la leche materna con una dieta materna caracterizada por un bajo contenido en hidratos de carbono y un alto contenido en grasas, en comparación con una dieta rica en hidratos de carbono y pobre en grasas [11].
La calidad de las grasas, con el DHA
Un estudio danés reportó una proporción más elevada de DHA en la leche materna en madres que consumían pescado en comparación con las que no lo consumían, y en mujeres que consumían pescado azul en comparación con las madres que no lo hacían [12]. Del mismo modo, la suplementación materna con 1 g de DHA al día aumenta significativamente los niveles de DHA en la leche, lo que mejora en consecuencia el DHA alimentario de los lactantes amamantados [13]. El nivel materno de DHA disminuye durante la lactancia, lo que refleja el paso a la leche de un ácido graso importante para el desarrollo del bebé [14]. Asimismo, la concentración de ácido araquidónico en la leche materna está asociada de forma dosis-dependiente al consumo de alimentos ricos en este ácido graso en las madres lactantes [15].
Las vitaminas A, D, C y las vitaminas del grupo B
Los niveles de vitaminas en la leche dependen en gran medida de la ingesta alimentaria de la madre. Este es el caso de la vitamina A, la vitamina D, la vitamina C y las vitaminas del grupo B. En lo que respecta a las vitaminas del grupo B, son las que más variarán en función de la alimentación.
Un estudio ruso mostró una correlación positiva entre la vitamina C de la leche materna y la ingesta alimentaria materna de vitamina C.
Además, reportó correlaciones significativas entre la tiamina (vitamina B1) y la riboflavina (vitamina B2) en la leche materna y en la dieta materna [16]. Del mismo modo, para la vitamina B6, un estudio concluyó que las concentraciones en la leche materna y el estado del lactante reflejan con certeza la ingesta y el estado de la madre [17].
El yodo y el selenio
En cuanto a los minerales, son relativamente estables, pero algunos pueden verse afectados. Los niveles de yodo y selenio en la leche variarán en función de la ingesta [18].
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