Los productos lácteos como la leche de cabra o de oveja, y sus quesos, más digestivos que la leche de vaca (Atención, durante el embarazo, consuma únicamente los quesos de pasta prensada cocida y los quesos fundidos para untar).
Las verduras de hoja verde como el brócoli, las coles, las espinacas (159 mg / 100 g), el puerro (252 mg / 100 g) o la rúcula (129 mg / 100 g).
Las conservas de sardinas, salmón, anchoas o caballa (con las espinas que se ablandan y se vuelven comestibles).
Las almendras, u otros frutos secos, los frutos desecados como los higos (a consumir con moderación, ya que son ricos en azúcares).
Consejo: se prefieren los cereales y harinas integrales, más ricos en calcio (y en nutrientes) que los cereales no integrales. Por ejemplo, en un puñado grande de almendras tienes 80 mg de calcio, y en 2 higos 167 mg.
El tofu, a menudo coagulado con una sustancia rica en calcio (atención a limitar los productos de soja durante el embarazo a 1 por día, debido a su contenido en fitoestógenos) y los condimentos como el tamari y la salsa de soja.
Las legumbres como las alubias blancas (183 mg / 100 g)
Las semillas de sésamo, que pueden consumirse enteras, en forma de tahini (mantequilla de sésamo), de gomasio (semillas de sésamo molidas mezcladas con un poco de sal), o añadidas a numerosos platos. Deben masticarse bien para facilitar la absorción de su calcio por el organismo.
Por ejemplo, en 2 cucharadas soperas de tahini tienes 128 mg de calcio.
Algunos tipos de algas (el litotamno, el wakame, el nori, la lechuga de mar) y los productos fermentados (miso).