La endometriosis es una enfermedad crónica inflamatoria. Es principalmente esta inflamación la que provoca la fatiga. Pero otros factores, como los tratamientos y sus efectos, la gestión del dolor o el estrés asociado a la enfermedad, también entran en juego.
La inflamación
En toda enfermedad crónica inflamatoria, la fatiga forma parte de los síntomas habitualmente presentes. La inflamación corresponde a un conjunto de reacciones generadas por el cuerpo en respuesta a una agresión. La fatiga forma parte de estas reacciones. De hecho, la inflamación, percibida por el cuerpo como una anomalía y, sobre todo, como una prioridad a resolver, moviliza todos los recursos necesarios para volver lo antes posible a un estado de homeostasis (equilibrio del cuerpo mantenido independientemente de las presiones externas). Por eso el cuerpo está fatigado cuando experimenta una inflamación.
La fatiga crónica se debe a que el sistema inmunitario de la persona enferma combate la enfermedad de forma permanente.
Durante una gripe, en la que el sistema inmunitario combate el virus para eliminarlo, la persona enferma siente una fatiga muy intensa durante unos días. Con la endometriosis, esta fatiga no desaparece porque el cuerpo no logra eliminar las lesiones.
En el caso de la endometriosis, la inflamación crónica es generada por la presencia de lesiones de endometriosis (nódulos, quistes, implantes, constituidos por células similares a las células del endometrio, la capa que recubre el interior del útero) en lugares del cuerpo donde estas células no deberían estar presentes.
Gestionar el dolor agota las reservas de energía
El dolor consume mucha energía. De hecho, para gestionar el dolor, la mujer recurre a sus reservas de energía. Y dado que la endometriosis es una enfermedad crónica cuyos síntomas son constantes o reaparecen regularmente, el organismo no tiene tiempo para recuperarse.
Además, con frecuencia el dolor afecta a la calidad del sueño e impide que las mujeres con endometriosis se recuperen correctamente por la noche. Nuestro complemento alimenticio para el sueño puede ayudar a conciliar el sueño más rápidamente y favorecer un sueño reparador.
El estrés y la preocupación también son fuentes de fatiga
El estrés y la preocupación también pueden ser grandes fuentes de fatiga. Como enfermas crónicas, las mujeres con endometriosis deben gestionar las limitaciones generadas por la enfermedad (tener que ausentarse del trabajo, no poder desplazarse con facilidad, tener que organizarse en función de sus crisis).
La carga mental asociada a la enfermedad, que inevitablemente genera fatiga, también se debe a la necesidad de gestionar los tratamientos, las citas médicas con especialistas y terapeutas complementarios, etc.
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