Si las grietas ya están instaladas, es posible tratarlas y acelerar su cicatrización.
Es importante ocuparse de ello rápidamente, ya que además del malestar, los pezones lesionados pueden dejar pasar más fácilmente gérmenes y provocar infecciones. No hay que alarmarse: es muy raro que los gérmenes que dificultan la cicatrización afecten a tu bebé. Sin embargo, ralentizan el proceso de curación de la herida. Así que cuida tu salud y encuentra el tratamiento adecuado para tus grietas cuanto antes.
Hidratar la zona afectada
Hidrata bien la zona, especialmente los pezones (si están demasiado secos, pueden estirarse y agrietarse, agravando así las grietas), por ejemplo con una gota de leche, una pequeña cantidad de aceite de coco virgen ecológico y desodorizado, o un bálsamo ecológico a base de lanolina que ayuda a formar una barrera protectora. Consulta a tu médico o a tu profesional de la salud. Cuando apliques la crema, no dudes en usar un cojín de lactancia para no manchar tu ropa. Llévalo en tu bolsa de maternidad para tenerlo contigo desde el principio.
Aislar los pezones del tejido del sujetador
Conscientes del desconcierto de las jóvenes madres y de su tendencia a abandonar rápidamente un proyecto que les importaba, los fabricantes han competido en ingenio para ofrecerles una forma de sanar rápidamente. Desde las conchas de lactancia hasta las copas de plata o de cera de abeja, pasando por los apósitos de hidrogel y los parches terapéuticos, existe un buen número de soluciones.
Los apósitos de leche materna
Una solución sencilla y económica consiste en empapar una compresa estéril con leche materna y mantenerla sobre el pezón con un trozo de film transparente cortado previamente. Este apósito húmedo se cambiará en cada toma o como máximo cada hora. También se puede aplicar un apósito de calostro desde el principio, incluso estando aún en la maternidad, bajo la supervisión de una matrona, por ejemplo. El calostro es especialmente rico en anticuerpos. No obstante, hay que tener cuidado con el apósito, ya que en caso de infección puede tener un efecto perjudicial.
Usar pezoneras
Como solución temporal, puedes recurrir a pezoneras que se aplican sobre los pezones. Asegúrate de humedecerlas en la base y de que se adhieran bien a la piel para que no resbalen. Sin embargo, nunca deben usarse de forma prolongada. En realidad, solo corrigen el síntoma sin tratar la causa (mala posición del bebé y succión deficiente). Por otro lado, tu bebé puede acostumbrarse a ellas y negarse a tomar el pecho sin este recurso más adelante. Además, pueden provocar una disminución en la cantidad de leche producida (entre un 20 y un 60% según La Leche League), ya que el pecho se drena menos durante las tomas. No olvides lavar las pezoneras varias veces al día con agua caliente y jabón.
Cuida tus pechos
Déjalos secar al aire libre tanto como sea posible después de la ducha. También puedes aplicar un poco de leche materna sobre las heridas y grietas. La leche materna contiene agentes antiinfecciosos y agentes que activan la multiplicación celular. Si tienes la suerte de poder secarlos al sol, ¡aprovéchalo! La vitamina D que nos aporta acelera el proceso de cicatrización.
Aplicar frío
Una compresa de lactancia, o breast pad, puede usarse caliente o fría. Las compresas calientes ayudan a favorecer el flujo de leche, especialmente en caso de ingurgitación, mientras que las compresas frías ayudan a aliviar la zona.
Y por supuesto, lo primero que hay que hacer es corregir la posición durante la lactancia. La mayoría de las veces, el simple hecho de corregirla permite aliviar los dolores.
Si esto no es suficiente, tu médico o tu matrona te recetará con mayor frecuencia una pomada antibiótica. Algunas madres también utilizan las propiedades cicatrizantes de la miel. Esta solución funciona si se respeta una precaución imprescindible: usar miel esterilizada que se puede encontrar en farmacia. En efecto, la miel puede contener una toxina botulínica que puede causar una afección neurológica en bebés menores de un año.