Para favorecer una buena instauración de la lactancia, deja al bebé al pecho sin mirar el reloj.
Favorecer el contacto
En primer lugar, es importante tener a tu recién nacido en piel con piel durante la primera hora tras el nacimiento. Deja que tu hijo se dirija instintivamente hacia la toma. Se orientará de forma natural hacia los pezones, que tienen el mismo olor que el líquido amniótico.
Dar el pecho a demanda
Es importante que amamantes a tu bebé a demanda para establecer una buena lactancia. Él sabe cómo regular su alimentación. No es necesario esperar un tiempo determinado (3-4 horas) entre tomas; amamanta tan a menudo como lo exprese, sobre todo durante las primeras semanas.
Realizar tomas frecuentes
Las tomas frecuentes (cada 1-2 horas) durante los primeros días de lactancia son normales y sirven para indicarle a tu cuerpo que produzca leche. Es la ley de la oferta y la demanda: cuanto más mama el bebé, más estimula la producción de leche de tu cuerpo. La necesidad de mamar de tu hijo puede ser intensa durante las primeras semanas. Además de querer alimentarse, tu bebé necesita estar cerca de ti para sentirse seguro y adaptarse a su nuevo entorno.
Un consejo: déjale mamar todo el tiempo que quiera. Para algunos bebés, las tomas duran 20 minutos, pero otros pueden tardar más. Espera a que suelte el pecho para ofrecerle el segundo. En la siguiente toma, puedes empezar por el segundo pecho. De media, puede mamar entre 8 y 12 veces en 24 horas durante las primeras semanas (es solo una media, hay bebés que maman mucho más).
No entrar en pánico con las maratones al pecho
Si tienes la sensación de que el bebé está constantemente al pecho, no es necesariamente señal de una producción insuficiente ni de una mala succión. Si moja entre 5 y 7 pañales al día, su alimentación es suficiente para su salud.
Las "maratones" al pecho son frecuentes entre las 2-3 semanas, las 6 semanas y los 3 meses, y corresponden a períodos de crecimiento en los que tu lactancia debe adaptarse a las necesidades de tu bebé. Lo mejor que puedes hacer es dejar que tu hijo mame sin mirar el reloj.
Rodearse de expertos y personas cercanas
En caso de duda, no dudes en pedir a una IBCLC que compruebe la succión de tu bebé tras el nacimiento y su agarre al pecho.
Debe tener bien en la boca tu pezón, así como una buena parte de la areola (la zona pigmentada que rodea el pecho). No debe mordisquear ni parecer que tiene que hacer un esfuerzo para mantenerse en el pecho. Los pechos dolorosos (grietas lactancia) también pueden ser señales de una mala posición del bebé al pecho. Una IBCLC podrá identificar posibles problemas de frenillo lingual (cuando no tiene una buena movilidad de la lengua y esta está demasiado unida al paladar).
Para preparar bien tu lactancia, infórmate también durante el embarazo y rodéate de personas informadas y positivas respecto a la lactancia materna (matronas, amigas que hayan dado el pecho y cuya experiencia haya sido buena). Esto te ayudará a sentirte más tranquila. No dudes en contactar con la Liga de la Leche de tu región, o en consultar los numerosos recursos disponibles en su sitio web.
Descansar y cuidarse
La calma también es importante. De hecho, la eyección de leche no es solo una reacción mecánica. El estrés puede bloquear la producción de oxitocina, que interviene en el reflejo de eyección de la leche. Cuídate: limita las visitas, sobre todo los primeros días, deja que te mimen y quédate en cama con tu bebé. Bebe suficiente agua (pero según tu sed, beber más no tendrá ningún efecto sobre tu producción de leche) para evitar deshidratarte. Y cuida tu alimentación.
Ten cuidado con la toma de complemento lactancia que contienen alimentos galactógenos justo después del nacimiento. Salvo raras excepciones y bajo consejo de profesionales de la salud, no la necesitas para favorecer la subida de la leche. Así que al principio evitamos la famosa infusión lactancia, ya que esto puede generar ingurgitaciones y posteriormente una mastitis lactancia.