¿Cuáles son las recomendaciones actuales?
Según la Haute Autorité de Santé (HAS), esto no es en sí mismo una indicación de cesárea programada [4]. Un parto natural, por vía vaginal, sigue siendo posible.
Criterio de elegibilidad para el parto vaginal
Los criterios de aceptabilidad en este caso son:
Confrontación favorable entre la pelvimetría y la estimación de las medidas fetales. La pelvis es suficientemente amplia para que el feto pueda pasar.
Ausencia de deflexión de la cabeza (posición en extensión de la cabeza del feto, normalmente flexionada)
Cooperación de la paciente.
Posibilidad de realizar una maniobra externa
En caso de indicación de cesárea programada por presentación de nalgas, se recomienda proponer previamente a la paciente una maniobra externa. Colocando las manos sobre el vientre de la mamá, se elevan las nalgas del feto y se presiona sobre su cabeza para movilizarlo. Esto permitirá mover los brazos, las piernas y la cabeza del bebé. Una revisión mostró en particular que realizar estas maniobras permitía evitarla en el 35 al 86% de los casos [5].
Las condiciones para realizar una cesárea
Se puede realizar en las siguientes situaciones: confrontación desfavorable entre la pelvimetría y la estimación de las medidas fetales, deflexión persistente de la cabeza fetal, o falta de cooperación de la paciente.
¿Es realmente preferible la cesárea?
Se intenta el parto vaginal en un tercio de las mamás en la maternidad con un feto en presentación de nalgas. La tasa de éxito es del 70% [6].
En un estudio sobre más de 2.000 mujeres embarazadas con un bebé en presentación de nalgas, la mitad fueron dirigidas hacia una cesárea programada y la otra mitad hacia un parto vaginal [7]. Según los resultados, el 90% de las 1.041 cesáreas programadas tuvieron lugar. De las 1.042 que debían dar a luz por vía vaginal, el 57% efectivamente lo hizo. El grupo que se benefició de cesáreas planificadas presentó una mortalidad perinatal, una mortalidad neonatal o una morbilidad neonatal grave significativamente menores que el grupo que se benefició de un parto vaginal planificado. Según los datos, no hubo diferencia entre los grupos en términos de mortalidad materna o morbilidad materna grave.
Sin embargo, en un estudio sobre más de 8.000 nacimientos en presentación de nalgas, no encontraron diferencia significativa en la salud neonatal al comparar los partos vaginales con las cesáreas. Los autores concluyeron que, en los lugares donde el parto vaginal planificado es habitual y cuando se respetan criterios estrictos, el parto vaginal planificado de un feto en presentación de nalgas sigue siendo una opción segura que puede ofrecerse a la mamá [8].
¿Debe inducirse el trabajo de parto?
La inducción no es en realidad sistemática. Según datos de 2006, se observa que en el caso de parto en presentación de nalgas, el inducción del parto era realizado con frecuencia por el 12,5% de los equipos obstétricos franceses, ocasionalmente por el 59,7% y nunca por el 27,8% [9].
Un análisis de 7 estudios mostró que la inducción estaba asociada en particular a un aumento significativo de la tasa de cesáreas en el grupo de inducción en comparación con el grupo de trabajo espontáneo; respectivamente 33,59% frente a 24,93% [10].