Toda lesión del periné durante el parto se define como lesión perineal. Puede producirse espontáneamente durante el parto por vía vaginal y afectar al periné, la vulva, la vagina y/o el cuello del útero, o ser consecuencia de una episiotomía (26).
En Francia, entre el 19 y el 65% de las mujeres que dan a luz por vía vaginal tienen un desgarro del periné (27,28). Ocasionados especialmente durante la deflexión de la cabeza fetal, se clasifican por grado que va del 1.er grado, para el desgarro menos grave, al 4.º grado, para el más importante. Los desgarros más graves son los que afectan la zona anal; son las lesiones obstétricas del esfínter anal (LOSA). Estos desgarros se producen en el 4 al 6,6% de los partos por vía vaginal, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (29), con un 6% para las extracciones instrumentales y un 5,7% para los partos vaginales espontáneos. En Francia, su prevalencia se estima en un 0,5% tras una expulsión espontánea y un 2,2% tras una expulsión instrumental, es decir, cerca de 5.000 mujeres al año (30).
Se identifican numerosos factores de riesgo en la aparición de desgarros graves, en particular: la primiparidad, la extracción instrumental, los fetos macrosómicos (peso al nacer < 4 kg), la variedad de presentación posterior, los partos en «bala de cañón» con una fase de expulsión rápida y repentina. La episiotomía, incisión voluntaria del periné, también se identifica como factor de riesgo cuando es mediana. La incisión se practica entonces en vertical, desde la vagina en dirección al recto. No obstante, las episiotomías mediolaterales, en las que la incisión se practica en diagonal desde la vagina hacia el recto, también pueden convertirse en factor de riesgo en caso de mala ejecución.
Las mujeres que dan a luz en posición semisentada o en cuclillas durante la fase de empuje corren un mayor riesgo de sufrir lesiones perineales. También se ha informado de que el trabajo de parto prolongado aumenta de manera significativa el riesgo de lesiones perineales (31).
Las consecuencias más frecuentes de las lesiones perineales son el dolor y el riesgo de incontinencia urinaria, anal, de trastornos de la función sexual y de infección (32).
El masaje perineal antenatal, realizado a partir de la semana 34 de embarazo, es una técnica que permite aumentar la elasticidad muscular del periné y favorecer el flujo sanguíneo. Ayuda a reducir la aparición de traumatismos perineales y la incidencia de los grados de desgarro. Esto permite disminuir la resistencia muscular y, por tanto, preparar los músculos para su modificación estructural durante el parto, y podría reducir los daños en el suelo pélvico (33).
El colágeno tiene un papel esencial en el proceso de cicatrización tras el parto. Se considera el mejor complemento alimenticio post parto para la cicatrización. Favorece la regeneración y la reparación de los tejidos dañados, contribuyendo así a una curación más rápida y eficaz de los desgarros y de las episiotomías. Además, es importante señalar que las reservas de colágeno en el cuerpo disminuyen con la edad, lo que puede ralentizar el proceso de cicatrización. Por consiguiente, una suplementación con colágeno puede ser beneficiosa, especialmente para las mujeres de mayor edad, para optimizar la cicatrización tras el parto y favorecer una recuperación más rápida y completa.