Sin embargo, esta práctica puede ir acompañada de efectos secundarios y complicaciones.
Epidural y riesgo para la salud materna
Las madres que recibieron una epidural experimentaron más hipotensión, bloqueos motores, fiebre y retención urinaria (con necesidad de insertar un catéter en la vejiga para drenar la orina) [3].
Una revisión de 22 estudios, sobre más de 650 000 partos, también mostró que duplicaba la posibilidad de tener un desgarro perineal [4].
Sin embargo, no aumentaría los dolores en la parte baja de la espalda a largo plazo [5].
Epidural y ralentización de la segunda fase del trabajo de parto
Las mujeres con epidural tienen una primera y segunda fase (es decir, la fase de pujo) del trabajo de parto más larga, en promedio 13,66 minutos más larga. Estas madres también tenían más probabilidades de recibir oxitocina sintética para aumentar las contracciones e inducir el parto [6].
Sin embargo, el aumento del tiempo de parto se daría sobre todo en la segunda fase. Por ejemplo, un estudio sobre más de 62 000 partos mostró que la duración media de la segunda fase era 2 veces más larga para las madres con epidural en su primer parto (tardaron de media 1h06 frente a 36 min sin epidural). Para las madres en su segundo parto, tardaron 24 min con epidural frente a 12 minutos [7].
Algunos estudios muestran que el mejor complemento alimenticio para el embarazo para la duración de la segunda fase del trabajo de parto serían las hojas de frambueso.
Epidural y riesgo de recurrir a fórceps
Una madre con epidural también tiene 1,4 veces más posibilidades de que se utilicen fórceps y ventosa durante la fase de pujo [8].
Pero cuando los investigadores restringieron los datos para incluir únicamente partos desde 2005, ya no observaron un aumento en el uso de fórceps y ventosa. Una hipótesis es que las epidurales tienen dosis cada vez más bajas gracias a técnicas más avanzadas, y que esta mejora ayuda a reducir la extracción con fórceps/ventosa.
Esto podría deberse al hecho de que con la epidural se siente menos o nada las piernas, y mover la parte inferior del cuerpo resultaría complicado. También observaron que la epidural multiplica por 30 la posibilidad de tener un bloqueo motor [9].
Epidural y riesgo de cesárea
Algunos investigadores no encontraron diferencias significativas en la tasa de cesáreas entre las mujeres que recibieron una epidural y las que no. Sin embargo, esta tasa en los 2 grupos fue del 11% y el 13% respectivamente, es decir, mucho menos que la media [10].
Algunos estudios muestran un aumento de la posibilidad de tener una cesárea, pero los resultados no siempre son fiables [11].
Por ejemplo, otro análisis sobre más de 200 000 mujeres muestra que multiplica por 2,5 la posibilidad de tener esta intervención [12].
Esto podría explicarse por el hecho de que la epidural puede dar lugar a un parto más largo, especialmente en la segunda fase.