El síndrome de ovario poliquístico es un trastorno que engloba un amplio espectro de alteraciones que afectan a la vez a la esfera hormonal, metabólica y reproductiva. Se estima que afecta al 10% de las mujeres en edad fértil [1].
Los síntomas del síndrome de ovario poliquístico o sop
Entre los signos más frecuentes, se encuentran en las mujeres afectadas:
Ciclos menstruales largos (35 días o más) y/o irregulares, o incluso ausentes (amenorrea, o ausencia de reglas), o bien ciclos sin ovulación (anovulatorios).
Trastornos de la fertilidad, dificultades para concebir un hijo (ya que no se ovula, poco o de forma irregular). También es posible tener una reserva ovárica baja.
Sobrepeso u obesidad.
Enfermedad cardiovascular.
Acné adulto, en particular en la parte inferior del rostro.
Caída del cabello, en particular en la parte superior del cráneo.
Hipertricosis o hirsutismo, es decir, pelo que crece en lugares donde no debería crecer en una mujer (pecho, pezones, mentón, mejillas, espalda, cuello...).
La mayoría de estos síntomas se debe a un desequilibrio hormonal. Esto se debe en particular a un nivel elevado de hormonas androgénicas (acné, hirsutismo, etc.), o bien a un desequilibrio del cociente LH-FSH en cuanto a la fertilidad y el ciclo menstrual.
No es necesario tener todos estos signos para tener SOP. Muchas mujeres con SOP no tienen problemas de peso ni trastornos de la fertilidad. Es importante tener en cuenta que sop y embarazo no son incompatibles.
El diagnóstico del SOP
Para diagnosticar el síndrome de ovario poliquístico en pacientes, deben estar presentes 2 de los 3 elementos siguientes:
Un número determinado de quistes de cierto tamaño en los ovarios.
El exceso de andrógenos (hiperandrogenismo), es decir, las hormonas asociadas a lo masculino (testosterona y sus derivados).
Un ciclo alterado (largo, sin reglas, irregular, anovulatorio).
Así, puedes tener perfectamente SOP sin tener quistes en los ovarios, o bien tener quistes en los ovarios sin SOP. ¡El nombre lleva un poco a confusión!
Para establecer el diagnóstico, no es suficiente con realizar una ecografía pélvica; también es necesario hacer un análisis hormonal en sangre y observar los ciclos menstruales durante varios meses.
Tradicionalmente se considera que un nivel dehormona antimülleriana baja (AMH) es un indicador de un problema de fertilidad. Sin embargo, también es frecuente tener un nivel elevado de AMH con SOP. No obstante, incluso con una AMH elevada, es muy frecuente tener problemas de fertilidad. Por eso, medir el nivel de AMH en el organismo no es necesariamente un buen indicador.
Una precisión: si no tienes hiperandrogenismo pero presentas todos los síntomas del SOP, es posible que tus células sean hipersensibles a los andrógenos. Es decir, una cantidad normal puede igualmente generar signos asociados a un exceso, y puedes tener SOP de todas formas.