Dar el pecho con frecuencia y a demanda
Si temes no tener suficiente leche, puedes poner a tu bebé al pecho con más frecuencia. Esto ayudará a estimular tu producción. Durante los primeros meses de vida, da el pecho a tu hijo a demanda, para establecer bien tu producción láctea. En caso de duda, incluso puedes anticiparte a la demanda de tu bebé. Tranquila, no se le da el pecho al bebé con demasiada frecuencia ni se crean malos hábitos ofreciéndole el pecho más de 12 veces al día.
A veces tu bebé puede negarse a mamar en ciertos momentos, porque está enfermo (otitis…) o porque le están saliendo los dientes. Esta situación puede ser difícil de vivir. Si tu bebé rechaza el pecho varias veces seguidas, procura mantener una secreción láctea suficientemente abundante para satisfacerle plenamente y facilitar sus esfuerzos cuando vuelva a mamar con facilidad. Si es necesario, puedes tomar un complemento alimenticio post parto para estimular tu lactancia, bajo el consejo de una consultora de lactancia IBCLC.
Cuida tus dolores
Otro caso posible: la lactancia materna te hace sufrir tanto que cada toma se convierte en un suplicio. Las temes y hasta buscas —y te entendemos— evitar dar el pecho. En lugar de tirar la toalla, usa un sacaleches para vaciar tus pechos. Dale descanso a tus pezones de la succión de tu bebé y cuídalos de inmediato, mientras mantienes tu producción. Este enfoque, que se denomina lactancia con extracción, puede ayudarte de forma temporal a identificar que el dolor proviene de la manera en que tu bebé mama; incluso puede cesar de forma definitiva y permitirte así seguir ofreciendo tu preciosa leche a tu bebé sin necesidad de ponerle al pecho.
En cuanto a elegir entre tratarse y dar el pecho, la buena noticia es que ¡se pueden hacer las dos cosas! Algunos profesionales de la salud aún desconocen que, en la mayoría de las familias de medicamentos, se pueden encontrar algunos compatibles con la lactancia materna. Para facilitar el diálogo con los profesionales que consultes, puedes pedirles que lean contigo el sitio del CRAT o de E Lactancia (en inglés o en español) en caso de duda.
No escuches a los demás
Por supuesto, podrías enfrentarte a un sinfín de comentarios. "Sabes, quizás la lactancia materna no es para ti". "Ya es hora de parar, has dado todo lo que podías". "No tienes suficiente leche para alimentarle, tienes que resignarte a pasar al biberón". "Ya come alimentos sólidos, tu leche ya no es adecuada". Escúchate solo a ti misma y a tu bebé, y sobre todo no a tu entorno, que a veces puede animarte a dejar la lactancia materna en estos episodios difíciles.
La buena noticia es que no todo es blanco o negro. Muchas mamás se han sentido más realizadas optando por la extracción de leche o una lactancia materna parcial. Así han podido prolongar ese vínculo lácteo que las une a su bebé.
Pide ayuda
Pide a tu pareja o a alguien cercano (padres, abuelos, amigos, etc.) que te ayude y te apoye mientras encuentras la solución que mejor se adapte a ti y que proteja así la salud de tu bebé y la tuya. Esta persona podrá tanto buscarte un especialista capaz de ayudarte, reservar una cita y acompañarte, como también cuidar de tu bebé e incluso darle un biberón con tu leche.