Una alimentación adaptada para la glucemia
Alimentos con bajo índice glucémico
Las dietas con un índice glucémico reducido (índice que representa la capacidad de un alimento glucídico para hacer variar la glucemia) o una carga glucémica reducida (que representa el índice glucémico multiplicado por la cantidad de hidratos de carbono en la porción) tienen un bajo contenido en hidratos de carbono. Se ha demostrado que el índice glucémico y la carga glucémica afectan a las vías implicadas en la patogénesis del acné. Por ejemplo, una dieta baja en carga glucémica reduce el índice de andrógenos libres y aumenta la proteína de unión al IGF1, y una dieta baja en índice y carga glucémica disminuye los niveles de IGF1 [15].
Por ello, conviene consumir alimentos con bajo índice y carga glucémica, como: algunas frutas (manzana, pera), oleaginosos (nueces pecanas, anacardos), verduras y legumbres [16].
Atención a las frutas con alto índice glucémico, como el mango, el melón, la piña, la sandía, las cerezas, la papaya, la uva, el plátano o los frutos secos.
Reducir el consumo de grasas malas
En un estudio, una dieta baja en lípidos aumentó los niveles circulantes de proteínas de unión al IGF1, lo que puede sugerir una reducción de la actividad biológica del IGF1 y, por tanto, una disminución de la producción de sebo y del acné [17].
¡No todas las grasas deben eliminarse! El consumo de buenas grasas puede favorecer una mejor regulación de la glucemia.
Alimentos que permiten reducir el nivel de insulina
El exceso de insulina en sangre aumenta la proliferación de queratinocitos (células de la piel y del vello) y estimula la producción de hormonas, lo que puede contribuir a los factores patogénicos del acné. Los polifenoles desempeñan un papel en la regulación de la glucosa y, por tanto, de la insulina [18].
Por ello, es interesante consumir alimentos que los contengan, como las frutas (principalmente los frutos rojos, las bayas y la uva), las verduras, el cacao, el té verde, la canela y el aceite de oliva.
El agracejo, una pequeña baya roja de sabor ácido, astringente y dulce, posee propiedades muy interesantes frente al acné. Un estudio ha puesto de manifiesto que esta baya era al menos tan eficaz para reducir el acné como los tratamientos convencionales. Esto se debe a la presencia de su compuesto, la berberina, que actúa sobre la resistencia a la insulina, pero también sobre los microbios de la piel [19].
Omega 3 para reducir la inflamación
Se ha demostrado que los ácidos grasos omega 3 reducen el IGF1, que está implicado en la producción de sebo y la oclusión folicular.
Los ácidos grasos omega 3 también inhiben la síntesis de un compuesto inflamatorio, lo que reduce las lesiones inflamatorias del acné [20].
Algunos estudios han mostrado además una asociación entre un menor consumo de pescado y una mayor gravedad del acné [21].
Consume por tanto pescados ricos en omega 3, como el salmón, por ejemplo.
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También puedes consumir crustáceos, aceites vegetales (como el aceite de lino y de nuez), semillas y oleaginosos para hacer acopio de omega 3.
Zinc para una piel sana
Los estudios han mostrado que niveles sanguíneos de zinc demasiado bajos están relacionados con la gravedad y el tipo de lesiones acnéicas en ciertos pacientes con acné [22]. Esto se debería a que el zinc desempeña un papel en la cicatrización de heridas y la reducción de la inflamación [23]. Por consiguiente, consumir zinc como complemento permitiría aumentar sus niveles en sangre y reducir el acné.
Para ello, consume marisco, hígado (hay que tener cuidado con el hígado en el período de preconcepción y durante el embarazo debido a su alto contenido en retinol, una sustancia teratogénica a dosis elevadas), legumbres y cereales integrales como el arroz integral.
Esta alimentación también es adecuada en proyecto de bebé, y es la nutrición que sigue siendo el mejor complemento alimenticio para quedarse embarazada.
El aporte de vitaminas contra el acné
Las vitaminas A y E
Estudios han puesto de manifiesto que niveles plasmáticos bajos de vitaminas A y E desempeñan un papel importante en la patogénesis del acné y en su agravamiento [24].
Una deficiencia de vitamina A afecta drásticamente la biología cutánea, como la sequedad de la piel. Este nutriente se encuentra en parte en la piel, especialmente en las glándulas sebáceas [25]. La vitamina E, por su parte, tiene una acción antioxidante que sería beneficiosa en personas con acné [26].
Por tanto, consume alimentos ricos en vitamina A, como el hígado, las frutas y verduras anaranjadas y las verduras de hoja verde. Para la vitamina E, consume aceites vegetales (girasol, aguacate, avellana), semillas de girasol, huevos o sardinas.
Consejo: la vitamina A se absorbe mejor con el consumo paralelo de aceites vegetales [27].
La vitamina D
El papel de la vitamina D no es despreciable en el acné, ya que regula la proliferación y diferenciación de los queratinocitos, y también puede tener propiedades anticomedogénicas. Existe una asociación entre el acné hormonal y la deficiencia de vitamina D [28]. Esto se debe a que la vitamina D contribuye a mejorar la inflamación y también a la formación de compuestos antimicrobianos [29].
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