Puede ocurrir en algunos casos que el bebé se niegue a coger el pecho. Por lo general, se observa que rechaza mamar, puede llorar, arquear la espalda y apartar la cara cuando se le pone al pecho.
Puede haber varias causas para esto, en particular un problema físico como [11]:
- una cantidad de leche insuficiente
- Una enfermedad, una infección o un dolor en la boca, por ejemplo el muguet
- Un dolor, por ejemplo tensiones craneales tras un parto traumático.
También puede tener dificultades por las siguientes razones:
- Usa un chupete
- Le cuesta engancharse al pecho
- Basta con la presión ejercida sobre su cabeza por alguien que le ayuda a posicionarse
- Sacudes el pecho intentando colocarlo.
- Usas un jabón o perfume con un olor pronunciado:
los bebés nacen con una visión muy limitada, y el mundo fuera del vientre es muy estimulante y luminoso para ellos. Su olfato toma el relevo de su visión, antes de que esta se afine con el tiempo. El olor de la leche materna es muy similar al del líquido amniótico, lo que explica su atractivo para el recién nacido [12]
Intenta favorecer el piel con piel y mantenerte cerca de tu bebé. Ofrécele el pecho cada vez que muestre una señal, aunque sea sutil.
En caso de dificultades, puedes contactar a una consultora de lactancia IBCLC, que sabrá ayudarte e identificar los posibles problemas, para que todo vaya de la mejor manera para ti y tu bebé.