Los problemas cardiometabólicos
El SOP es un trastorno complejo, frecuentemente asociado a problemas como la obesidad, la resistencia a la insulina, la diabetes de tipo 2 y la hipertensión [3]. La obesidad relacionada con el SOP está vinculada a una mayor resistencia a la insulina y al hiperandrogenismo; así, las mujeres con SOP presentan una prevalencia significativamente más elevada de intolerancia a la glucosa, diabetes de tipo 2 y síndrome metabólico. Por ejemplo, la prevalencia de la diabetes de tipo 2 es cuatro veces mayor en las mujeres con este síndrome [4].
Las enfermedades cardiometabólicas, frecuentes en las mujeres con SOP, presentan una importante superposición con los factores de riesgo que predisponen a una enfermedad grave por COVID-19. Estas comorbilidades indican que esta población es potencialmente vulnerable al desarrollo de la enfermedad.
El hiperandrogenismo
Numerosas evidencias indican que, en comparación con las mujeres, los hombres presentan una mayor predisposición a desarrollar una forma grave de la enfermedad, independientemente de la edad [5]. Los mecanismos moleculares que facilitan esta predisposición masculina al COVID-19 grave estarían relacionados con el papel de la enzima convertidora de angiotensina 2 (implicada en la regulación de la presión arterial), que es activada por las proteínas del virus y actúa como uno de los mediadores clave de su entrada en las células huésped [6].
Por otro lado, la expresión y la actividad de la enzima estarían influenciadas por las hormonas sexuales masculinas (andrógenos). Recientemente se publicó una observación preliminar sobre la elevada frecuencia de pérdida de cabello en hombres hospitalizados por COVID-19, lo que sugiere que los andrógenos podrían estar implicados en la gravedad del COVID-19 [7].
Por consiguiente, existe una posible asociación entre los andrógenos y la gravedad del COVID-19. Esta hipótesis también resulta relevante en el contexto del SOP, ya que las mujeres con este síndrome presentan un desequilibrio hormonal con hiperandrogenismo. Se necesitan más investigaciones para aclarar los posibles vínculos entre los resultados del COVID-19 y factores como los andrógenos circulantes en pacientes masculinos y femeninos.
La inflamación crónica
La gravedad del COVID-19, en ciertos casos, parece también estar relacionada con una liberación excesiva de citocinas proinflamatorias en el tejido pulmonar infectado (un síndrome de tormenta de citocinas) [8]. De hecho, los datos sugieren que este síndrome puede inducir reacciones de hiperinflamación que conducen a insuficiencia respiratoria.
Por otro lado, la activación de las vías proinflamatorias también se considera que favorece la patogénesis y las complicaciones cardiometabólicas del SOP, especialmente cuando se asocia a obesidad central (es decir, caracterizada por un exceso de grasa a nivel abdominal). Se reconoce que las mujeres con SOP y obesidad presentan una disfunción marcada del tejido adiposo y un desregulación de la secreción de factores de inflamación, lo que genera un estado proinflamatorio crónico [9]. Algunos de estos factores también están implicados en la síntesis de andrógenos ováricos. Ahora bien, el receptor de estos andrógenos también desempeña un papel en la inmunidad relacionada con el COVID-19 [10].
Por consiguiente, es probable que la inflamación crónica asociada al SOP esté relacionada con la hiperinflamación vinculada al COVID-19.
El estatus en vitamina D
Desde el inicio de la pandemia, algunos estudios han establecido vínculos entre los niveles bajos de vitamina D y la gravedad del COVID-19, debido a que la pandemia evolucionó rápidamente en diversos países del hemisferio norte, en el momento en que los niveles de vitamina D son más bajos (menor exposición solar, llegada del invierno).
Además, los datos existentes indican que una deficiencia de vitamina D puede contribuir al síndrome de dificultad respiratoria aguda, mientras que la mortalidad relacionada con el COVID-19 aumenta con la edad y la comorbilidad cardiometabólica, que también presentan asociaciones positivas con niveles más bajos de vitamina D [11].
En cambio, los datos de diversos estudios se contradicen: algunos afirman que existe un vínculo entre los niveles bajos de vitamina D y el riesgo de desarrollar COVID-19 [12], mientras que otros no encuentran correlación alguna [13].
No obstante, la vitamina D modula las respuestas inmunitarias y puede regular la actividad de los factores de inflamación y suprimir la respuesta de citocinas proinflamatorias [14]. Así, el papel potencial de los niveles bajos de vitamina D en la gravedad del COVID-19 y el desarrollo de un síndrome de tormenta de citocinas asociado merece una investigación más profunda.
En particular, cada vez más datos respaldan una asociación inversa entre la vitamina D y la gravedad de múltiples manifestaciones del SOP, incluidos el hiperandrogenismo, la infertilidad, la resistencia a la insulina y las enfermedades cardiometabólicas [15]. Los datos de un metaanálisis indican que la suplementación con vitamina D en mujeres con SOP podría reducir de forma significativa los niveles circulantes de testosterona total, al tiempo que aumenta el nivel de capacidad antioxidante total [16]. En conjunto, estos datos sugieren que las mujeres con SOP y niveles bajos de vitamina D corren el riesgo de contraer una forma más grave de la enfermedad COVID-19. Tomar un complemento SOP a base de vitamina D podría por tanto ayudar.
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