Anomalía genética
El cuerpo detecta que el futuro bebé tendrá problemas genéticos debidos a cromosomas anormales y desencadena por tanto un aborto espontáneo.
Gametos no viables
El óvulo o el espermatozoide pueden presentar defectos. Así, al igual que ocurre con la anomalía genética, el organismo desencadena un aborto espontáneo.
Huevo huero
Las membranas embrionarias y la placenta se desarrollan, pero no hay embrión. Es como si existiera el envase sin el contenido. El huevo huero se diagnostica mediante ecografía.
Edad de la mujer y/o del hombre
A mayor edad, mayor es el riesgo de sufrir un aborto espontáneo, ya que los gametos viables son menos numerosos.
Para saber más, consulta nuestro artículo sobre edad y fertilidad.
Insuficiencia lútea
Es decir, una producción insuficiente de progesterona en la segunda parte del ciclo menstrual (durante la fase lútea). Esto puede dar lugar a una fase lútea corta, que no deja tiempo suficiente para que el óvulo, si es fecundado y se convierte en embrión, se implante en el útero para iniciar el embarazo. En ese caso, será expulsado con la menstruación.
Fibromas
Podrían ser un obstáculo para un buen aporte sanguíneo y para que el feto disponga de suficiente espacio. Sin embargo, un gran estudio de 2017 con 5 512 participantes concluye que no existe relación entre el aborto espontáneo y la presencia de fibromas.
SOPK
Las mujeres con síndrome de ovario poliquístico (sopk) son especialmente susceptibles de sufrir un aborto espontáneo. Esto probablemente se debe a problemas de insulina e inflamación.
Embarazo ectópico
Se trata de un embrión que se desarrolla fuera del útero, con frecuencia en una de las trompas. El organismo puede entonces desencadenar un aborto espontáneo. De lo contrario, será necesaria una intervención médica, ya que un embarazo ectópico puede resultar fatal.
Útero septado
Se trata de una malformación caracterizada por la presencia de un tabique intrauterino. Con frecuencia se diagnostica mediante ecografía 3D tras un aborto espontáneo o ante dificultades para concebir. Una intervención por histeroscopia es posible para corregirlo.
Endometriosis
Un metaanálisis y revisión de la literatura de 2017 concluye que «la endometriosis parece ser un factor de aborto espontáneo, con un riesgo aumentado en cerca del 80 %».
Insuficiencia cervical
Cuando el cuello del útero se dilata durante el embarazo antes del parto, esto puede desencadenar un aborto espontáneo.
Problemas a nivel de la placenta
Si la placenta no se desarrolla correctamente, puede producirse un aborto espontáneo.
Mutación del gen MTHFR
Se trata de un gen que codifica una enzima necesaria para el correcto aprovechamiento de la vitamina B9, entre otros. Una mutación en este gen podría estar eventualmente relacionada con el aborto espontáneo, aunque el tema sigue siendo muy debatido.
Diabetes
Los problemas de regulación de la glucemia pueden, entre otros, aumentar el riesgo de aborto espontáneo y de complicaciones durante el embarazo.
Enfermedad autoinmune
Las enfermedades autoinmunes (lupus, enfermedad celíaca, Hashimoto, Graves-Basedow, síndrome de Sjögren…) también pueden tener un impacto. Sin embargo, la presencia de una enfermedad autoinmune no significa que necesariamente vayas a sufrir un aborto espontáneo.
Infección
Las infecciones como la toxoplasmosis, la rubéola, las salmonelas, el citomegalovirus, las infecciones de transmisión sexual, el zika… y/o una fiebre alta también pueden influir.
Consumo de ciertas sustancias
El consumo de medicamentos o plantas contraindicados durante el embarazo también puede tener un efecto.
El consumo de drogas o alcohol, la exposición a metales pesados, pesticidas, contaminación y radiación también son problemáticos.
Realización de una amniocentesis
Este procedimiento consiste en extraer líquido amniótico y, por tanto, células fetales. Permite detectar posibles anomalías genéticas que presentan un riesgo de aborto espontáneo en el 0,5 al 1 % de los casos.