La nutrición desempeña un papel esencial en el desarrollo y el crecimiento del bebé (6). En el centro de la alimentación del bebé de 6 meses se encuentran la leche materna y/o las leches infantiles, que constituyen la base fundamental de su alimentación.
Las verduras y las frutas
El proceso de diversificación alimentaria comienza de forma progresiva, introduciendo nuevos alimentos a medida que el bebé crece. Las verduras, como las judías verdes, los calabacines y las zanahorias, pueden incorporarse desde los 6 meses, seguidas de las frutas a partir del mismo período. Fuentes de vitaminas, minerales y fibra, se ofrecen cocidas, en puré o en compota. Estas primeras etapas de la diversificación alimentaria son fundamentales para acostumbrar al bebé a diferentes sabores y texturas, velando al mismo tiempo por su buen desarrollo.
Las proteínas
También se recomienda añadir proteínas animales (carne, pescado, huevo) en una cantidad de 10 g al día. Estos alimentos se aconsejan por su aporte en proteínas y hierro. Conviene priorizar las carnes magras y los pescados ricos en omega 3, limitando el consumo de carnes procesadas y embutidos. ¡Estos alimentos deben estar bien cocidos, triturados o aplastados finamente!
Los farináceos
Al mismo tiempo, la introducción progresiva de los farináceos, como las patatas, la pasta y el arroz, ofrece al niño una fuente adicional de energía para apoyar su desarrollo. Estos alimentos, correctamente preparados y adaptados a la edad del bebé, son ricos en fibra, hierro y proteínas. Contribuyen a diversificar su alimentación y a satisfacer sus necesidades nutricionales en constante evolución.
Cabe señalar que no existe un orden para la introducción de los grupos de alimentos, incluidos los alergénicos, que pueden introducirse todos desde el inicio de la diversificación alimentaria. Sin embargo, es necesario variar los alimentos cada día para facilitar su aceptación, que a veces requiere cierta paciencia (7).