La píldora, al inhibir la producción natural de estrógeno y progesterona, y al añadir una importante dosis de hormonas sintéticas en nuestro organismo, perturba el frágil ecosistema hormonal de nuestro cuerpo. Como consecuencia, la producción de las demás hormonas también se ve afectada.
Las hormonas tiroideas
Producidas por la tiroides, las hormonas tiroideas afectan a cada una de las células de nuestro cuerpo y regulan el metabolismo en sentido amplio (crecimiento del cabello y las uñas, energía, estado de ánimo, peso…). Sin embargo, la píldora puede debilitar la actividad tiroidea y contribuir a los siguientes síntomas: caída del cabello, aumento de peso, irritabilidad, fatiga…
Las hormonas androgénicas
Se trata de las hormonas masculinas (testosterona y sus derivados) que regulan en la mujer la ovulación, la libido y el deseo[3], la masa muscular o incluso la salud ósea. Producidas en parte por los ovarios, las hormonas androgénicas se inhiben con la píldora. De ahí los siguientes efectos secundarios: libido baja, dificultad para alcanzar el orgasmo, disminución de la atracción hacia tu pareja…
Las hormonas reguladoras de la glucemia
La glucemia es el nivel de azúcar en sangre. Cada vez que comemos, la glucemia aumenta porque los azúcares (hidratos de carbono) de nuestra alimentación pasan al torrente sanguíneo. La hormona insulina se segrega entonces para hacer descender la glucemia a un nivel normal, trasladando el azúcar de la sangre a las células. Sin embargo, la píldora puede desregular este mecanismo e intervenir en los siguientes síntomas: fatiga, irritabilidad, SOP (síndrome de ovario poliquístico), antojos de azúcar, aumento del riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2…
Su acción va más allá de las hormonas y perturba nuestra salud en general
Efectos sobre el hígado
El hígado se encarga de regular nuestras hormonas poniendo a un lado las que están en uso o presentes en exceso. La importante dosis de hormonas sintéticas que la píldora libera a diario le supone así una carga de trabajo adicional considerable.
Efectos sobre el estado nutricional
La píldora agota ciertas reservas de nutrientes, en particular las vitaminas del grupo B, el magnesio o el zinc, por ejemplo[4], nutrientes esenciales para la regulación hormonal, pero también para la inmunidad, la fertilidad, la producción de energía celular, la salud del cabello, del sistema nervioso… [5] Tomar un complemento alimenticio para mujeres con vitaminas B en particular resulta interesante. Nuestra multivitaminas para mujeres es especialmente rico en vitaminas B.
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Alteración del microbiota intestinal
La píldora contribuye a reducir la población de bacterias beneficiosas en el microbiota intestinal. Este regula numerosos parámetros de nuestro organismo, como la inmunidad, las hormonas, la digestión, el estado de ánimo, el peso… Si el microbiota intestinal está desequilibrado, estas funciones pueden verse afectadas negativamente[6].
La píldora, como cualquier medicamento, no es inocua y tiene consecuencias sobre la totalidad de nuestro organismo.