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Diagnóstico personalizado
Combien d'années durent les bouffées de chaleur ? Jusqu'à quel âge peut-on en avoir (et comment les apaiser durablement) ?

¿Cuántos años duran los sofocos? ¿Hasta qué edad se pueden tener (y cómo aliviarlos de forma duradera)?

Índice

Un sofoco que aparece en plena reunión, una noche interrumpida por un exceso de sudoración, y esa pregunta que vuelve sin cesar: ¿cuánto tiempo va a durar esto todavía? Si estás en perimenopausia o en menopausia, no eres la única en hacértela. Esto es lo que dicen los datos médicos sobre la duración real de los sofocos, hasta qué edad pueden persistir y, sobre todo, qué palancas concretas permiten aliviarlos de forma duradera.

¿Lo sabías?

Los sofocos no afectan a todas las mujeres con la misma intensidad ni la misma duración. Según el estudio SWAN, las mujeres que empiezan a sufrirlos desde la perimenopausia, incluso antes del cese completo de la menstruación, tienen en promedio dos o tres veces más riesgo de que persistan durante más de diez años, en comparación con aquellas cuyos síntomas solo aparecen después de la menopausia. En otras palabras, cuanto antes aparecen, antes conviene actuar.

¿Hasta qué edad se pueden tener sofocos?

Ante todo, hay que saber que no existe una edad límite universal. Esto es también lo que hace que esta transición sea tan difícil de anticipar. En la mayoría de las mujeres, los sofocos aparecen ya durante la perimenopausia, continúan durante la menopausia y luego se atenúan progresivamente. Pero este «calendario hormonal» varía enormemente de una mujer a otra.

Estos son los datos más sólidos de los que dispone la ciencia en la actualidad. Los sofocos afectan hasta al 85 % de las mujeres menopáusicas y duran en promedio entre 7 y 10 años desde su aparición, aunque algunas mujeres los padecen durante períodos notablemente más largos, a veces hasta 14 años. La edad media de la menopausia se sitúa en torno a los 51 años, lo que significa que para muchas mujeres los sofocos comienzan ya en la cuarentena, durante la perimenopausia, y pueden seguir presentes después de los 60 años[1].

En la práctica, esto significa que es perfectamente posible tener sofocos a los 55, 60 o 65 años. No se trata de una excepción, sino de una realidad estadística para una parte significativa de las mujeres. La buena noticia es que la intensidad y la frecuencia tienden a disminuir con el tiempo para la mayoría de ellas, aunque su desaparición total puede llevar algunos años.

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¿Por qué esta duración puede variar tanto de una mujer a otra?

Los sofocos están relacionados con las alteraciones del sistema de termorregulación situado en el hipotálamo, una zona del cerebro que regula la temperatura corporal. Cuando los estrógenos caen y se retiran progresivamente, este termostato interno se desregula, lo que desencadena estas sensaciones repentinas de calor intenso en el rostro, el cuello y el pecho, generalmente acompañadas de sudoración, enrojecimiento y a veces palpitaciones. Estos episodios duran por lo general entre 1 y 5 minutos, pero pueden repetirse varias veces al día.

Algunos factores están asociados a un mayor riesgo de sofocos más frecuentes o más intensos, en particular el exceso de grasa corporal, el tabaco y el consumo de alcohol. Por el contrario, una alimentación de tipo mediterráneo, rica en frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables, está asociada a una reducción de estos síntomas. Un amplio estudio de cohorte realizado con más de 6 000 mujeres mostró además que una dieta rica en grasas y azúcares aumentaba significativamente el riesgo de síntomas vasomotores, mientras que una dieta mediterránea o rica en frutas lo reducía notablemente[2].

El consejo Jolly

Durante un sofoco, prueba la respiración 4-7-8: inspira por la nariz durante 4 segundos, retén el aire 7 segundos, espira lentamente por la boca durante 8 segundos. Esta técnica activa el sistema nervioso parasimpático, lo que ayuda al cuerpo a bajar la temperatura más rápidamente. Repetida dos o tres veces, puede reducir la duración y la intensidad percibida del episodio.

Take care mama

Si los sofocos te agotan, generalmente es porque tienen otras consecuencias: alteran el sueño, fragmentan las noches e instalan una fatiga de fondo que tiñe todo el día. No es una cuestión de fragilidad, sino una reacción fisiológica documentada. Actuar a la vez sobre la calidad del sueño y la alimentación, apoyándose en complementos alimenticios adaptados, es tratar el problema en su globalidad, y no síntoma por síntoma.

Los sofocos: un síntoma entre otros

Si los sofocos representan el síntoma más conocido de la transición menopáusica, frecuentemente van acompañados de otras manifestaciones relacionadas con la misma causa hormonal: sudores nocturnos, trastornos del sueño, irritabilidad, fatiga o dolores articulares. Un estudio realizado con mujeres en perimenopausia identificó un aumento de la sudoración en el 84 % de ellas, un aumento de la nerviosidad en el 79 %, y trastornos del sueño en el 67 %[3].

Esta visión de conjunto es importante, porque no es raro que la calidad del sueño y los sofocos se influyan mutuamente. Los sudores nocturnos fragmentan el sueño, y un sueño de mala calidad puede a su vez hacer que los sofocos sean más difíciles de sobrellevar en el día a día. Actuar sobre uno de estos aspectos permite a menudo aliviar el otro.

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Cómo aliviar los sofocos de forma duradera

Ajustar la alimentación y los hábitos de vida

Los factores más evidentes y accesibles siguen siendo los alimentarios y los relacionados con el estilo de vida. Limitar el alcohol y el tabaco, priorizar una alimentación de tipo mediterráneo rica en verduras, legumbres, pescados grasos y frutos secos oleaginosos, y mantener una buena hidratación (el aporte recomendado es de aproximadamente 33 ml de agua por kilo de peso corporal y por día) son principios básicos que han demostrado su utilidad en la literatura científica para reducir la frecuencia de los síntomas vasomotores[4].

Moverse regularmente, y en particular practicar yoga

La actividad física regular contribuye a atenuar los síntomas de la menopausia en su conjunto. El yoga en particular ha mostrado resultados interesantes: un estudio observó que su práctica reducía eficazmente los síntomas de la menopausia, con los efectos más marcados en mujeres menopáusicas, seguidas de las mujeres en perimenopausia, al tiempo que mejoraba significativamente la calidad del sueño[5].

Recurrir a la fitoterapia, y a la salvia en particular

Entre las plantas estudiadas para los sofocos, la salvia (Salvia officinalis) cuenta con un corpus de estudios clínicos especialmente sólido. Utilizada tradicionalmente en Europa para reducir la sudoración asociada a la menopausia, su extracto ha sido evaluado en varios ensayos clínicos aleatorizados controlados con placebo.

En uno de estos ensayos, realizado a doble ciego con 80 mujeres menopáusicas que tomaban 280 mg de extracto de salvia al día, la puntuación de gravedad de los sofocos disminuyó un 55 % en tan solo 4 semanas, con un efecto significativo respecto al placebo desde la tercera semana[6]. Otro estudio realizado con 71 mujeres que tenían al menos cinco sofocos al día mostró una reducción del número medio de sofocos diarios, pasando de 9,3 a 3,8 tras 8 semanas de tratamiento, y una disminución del 64 % en la puntuación global de intensidad de los sofocos[7].

Esta eficacia se explicaría en parte por una modulación de los receptores y transportadores de serotonina por parte del extracto de salvia, que contribuiría a normalizar la termorregulación. Más allá de los sofocos, estos estudios también han reportado mejoras en el sueño, el estado de ánimo y los dolores articulares, con una tolerancia considerada muy buena en el conjunto de los ensayos.

Péri Support: un apoyo específico para la perimenopausia

Si buscas un complemento alimenticio pensado específicamente para este período, Péri Support de Jolly Mama combina cuatro activos de origen vegetal seleccionados para responder a los principales malestares de la perimenopausia, empezando por los sofocos y los sudores nocturnos.

Su fórmula se basa en particular en el extracto de salvia, cuya eficacia ha sido demostrada en los ensayos clínicos mencionados anteriormente, combinado con otros activos destinados a apoyar el confort femenino, el equilibrio emocional y el bienestar general durante esta transición hormonal.

Péri Support está dirigido a las mujeres que experimentan uno o varios de los siguientes signos: sofocos, sudores nocturnos, desequilibrio del ciclo, irritabilidad o trastornos del estado de ánimo, estrés y bajada de energía. Como cualquier complemento alimenticio, actúa como apoyo a un estilo de vida saludable y no sustituye a una consulta médica, en particular en caso de antecedentes hormonodependientes o de tratamiento en curso.

¿Cuándo hay que consultar a un profesional de la salud?

Los sofocos forman parte de las manifestaciones normales de la transición menopáusica, pero ciertos signos pueden justificar comentarlos con un médico, un ginecólogo o una matrona: episodios muy frecuentes o intensos que perturban significativamente el sueño o la vida cotidiana, la aparición de sofocos después de los 60 años sin un contexto menopáusico evidente, o una duda sobre el origen del síntoma.

En Francia, la revisión preventiva propuesta entre los 45 y los 50 años, cubierta al 100 %, es una buena ocasión para abordar estas cuestiones con un profesional de la salud.

Lo que hay que recordar

Los sofocos duran una media de 7 a 10 años, pero pueden persistir mucho más tiempo en algunas mujeres, a veces más allá de los 60 o 70 años, e incluso hasta los 75 o 80 años. No existe una edad límite estricta. Una alimentación adecuada, la actividad física regular y soluciones naturales como el extracto de salvia se encuentran entre los recursos mejor documentados para reducir su frecuencia e intensidad en el día a día.

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