El magnesio marino, un falso amigo
Es natural, no sintético, así que ¿es mejor? No exactamente…
El magnesio marino engloba sales inorgánicas de magnesio, en las que el magnesio está asociado a una molécula inorgánica y que se encuentran en compuestos considerados naturales. Sin embargo, en este caso, que sea natural no significa que el organismo pueda asimilarlo: la estructura de la molécula que lo transporta difiere de la de las presentes en los alimentos, por lo que el organismo no la reconoce. No es bioidéntica.
El conocido magnesio marino es, sin duda, «natural» y tiene un alto contenido de magnesio (40-50%), pero está compuesto por moléculas transportadoras de menor calidad. En consecuencia, el organismo lo absorbe muy poco. Además, su tolerancia digestiva es baja.
Magnesio liposomal
El magnesio liposomal es óxido de magnesio encapsulado, es decir, rodeado de moléculas lipídicas. Esta técnica permite una buena absorción del magnesio si está encapsulado al 100%. Sin embargo, los procesos no garantizan que el 100% del magnesio quede recubierto por estas moléculas, por lo que podría quedar, de media, entre un 30 y un 40% de óxido de magnesio en forma libre. Sabemos que esta forma inorgánica de magnesio no se absorbe ni se tolera bien.
Los estudios actuales sobre esta forma son limitados y sus efectos no se han estudiado suficientemente. Se necesita más investigación científica para comprender realmente sus efectos.
Citrato, glicerofosfato y bisglicinato de magnesio: formas interesantes
Una revisión [2] reunió los resultados de distintos estudios para identificar qué sal o sales de magnesio tienen mayor biodisponibilidad. Se observa que:
Glicerofosfato [3], bisglicinato [4]> citrato> lactato, aspartato> sales inorgánicas de magnesio
El glicerofosfato de magnesio es muy bien tolerado por el organismo[5] . El citrato puede tener efectos laxantes.
Broonies de magnesio
Muy práctico gracias a su formato en bocados, cada bocado de broonies cubre el 45% de tus necesidades diarias en forma de glicerofosfato de magnesio.