Vitaminas del grupo B, vitamina D3, magnesio, vitamina C, zinc, selenio, omega-3… Ciertos minerales y vitaminas son muy útiles en este período de tu vida.
Las vitaminas del grupo B: energía y equilibrio nervioso
Las vitaminas B2, B3, B5, B6, B9 y B12 contribuyen a reducir la fatiga y a sostener un metabolismo energético normal [2]. La vitamina B6, en particular, desempeña un papel en la regulación de la actividad hormonal, un punto fundamental durante este período. La B9 (en forma metilada para una mejor asimilación) y la vitamina B12 participan a su vez en el buen funcionamiento del sistema nervioso e inmunitario.
La vitamina D3: imprescindible
La deficiencia de vitamina D es frecuente y especialmente preocupante en la perimenopausia: conlleva un riesgo real de fragilización ósea, en un momento en que la resistencia de los huesos ya empieza a disminuir [3]. La vitamina D3 (colecalciferol) es la forma mejor asimilada por el organismo. También apoya el sistema inmunitario y el estado de ánimo.
El magnesio: el mineral anti-estrés
El magnesio es uno de los minerales más solicitados en períodos de estrés, fatiga y trastornos del sueño, síntomas frecuentes durante esta transición hormonal. El magnesio participa en el funcionamiento normal de los músculos y del sistema nervioso. Para una mejor tolerancia digestiva, suelen preferirse las formas queladas como el bisglicinato [4].
La vitamina C
La vitamina C contribuye a reducir la fatiga, pero también concurre a un metabolismo energético normal y a la formación normal del colágeno. Este último aspecto resulta especialmente interesante cuando la piel y las mucosas están fragilizadas, especialmente durante los cambios hormonales [5].
El zinc y el selenio
El zinc y el selenio son dos oligoelementos indispensables para el organismo. El zinc contribuye a una función cognitiva normal, al funcionamiento normal del sistema inmunitario y a la protección de las células contra el estrés oxidativo. Se elige el bisglicinato de zinc en forma. Además de participar en la protección antioxidante, el selenio favorece un buen funcionamiento inmunitario [6].
Los omega-3
Los ácidos grasos omega-3, en particular el DHA, contribuyen al funcionamiento normal del cerebro. También participan en la modulación de la inflamación y pueden apoyar el equilibrio emocional [7]. La alimentación por sí sola raramente cubre las necesidades: sin embargo, puede considerarse una suplementación con omega-3, especialmente en forma de algas, que generalmente es bien tolerada y adecuada para dietas veganas.
Las plantas: un apoyo complementario a las vitaminas
Más allá de las vitaminas y los minerales, ciertas plantas son conocidas desde hace mucho tiempo por acompañar el confort femenino durante el período de perimenopausia.
- La salvia officinalis ha sido estudiada por sus efectos sobre los síntomas de la menopausia. Varios ensayos clínicos sugieren que puede reducir los sofocos, los sudores nocturnos y la transpiración excesiva tras algunas semanas de uso [8].
- El shatavari (Asparagus racemosus), procedente de la tradición ayurvédica, está estudiado por su posible interés en el confort menopáusico, especialmente los síntomas vasomotores. Datos preliminares también sugieren un posible papel en el equilibrio femenino y la gestión del estrés [9].
- El azafrán (Crocus sativus) está estudiado por favorecer la relajación, sostener un estado de ánimo positivo y reducir los síntomas de ansiedad, tensión nerviosa e irritabilidad, como muestran varios ensayos clínicos [10].
- El bacopa (Bacopa Monnieri) es una planta adaptógena cuyos extractos patentados han demostrado, en estudios controlados, efectos positivos sobre la memoria, la concentración, el estado de ánimo y la calidad del sueño [11].