El embarazo es uno de los períodos más exigentes de la vida de una mujer desde el punto de vista nutricional y micronutricional. Desde el inicio del embarazo, las necesidades de las necesidades de vitaminas y minerales son muy elevadas, tanto para el desarrollo, la salud y las funciones de la placenta como para el desarrollo del bebé (morfogénesis, organogénesis, desarrollo del sistema nervioso, composición de huesos y tejidos…).
Es en esos momentos cuando los aportes alimentarios deben ser óptimos, y aunque se ponga mucho empeño, está lejos de ser sencillo. En Jolly Mama, defendemos el enfoque "primero el plato". Pero la ofta de alimentos ultraprocesados, la agricultura intensiva que agota nuestros suelos o nuestro estilo de vida estresante, que no nos deja espacio para elegir, cocinar y planificar nuestras comidas, agotan nuestras reservas de nutrientes.
Aunque se adopte una alimentación "ideal", los estudios muestran que no es suficiente, y que los complementos prenatales son una ayuda real para la mamá y su bebé (Anses 2017). El Colegio de Ginecólogos-Obstetras Franceses (CNGOF) y la Alta Autoridad de Salud (HAS) recomiendan además una suplementación con vitaminas D y B9. En mujeres que planean un embarazo, se recomienda una suplementación sistemática con vitamina B9 durante las 4 semanas anteriores a la concepción y hasta las 8 semanas posteriores, con una dosis recomendada de 400 µg al día.
Durante el embarazo o en el período de concepción, tienes muchas otras cosas en las que pensar que preguntarte si estás cubriendo todos tus aportes de nutrientes; el complemento prenatal tiene aquí todo su sentido: es el momento de cargar con los nutrientes esenciales para ti y tu bebé.