Para ayudar a tu hijo a superar su trastorno de la oralidad, deberás acompañarle con mucha paciencia y cariño. Aquí tienes nuestros consejos.
- Procura respetar el ritmo del niño dándole de comer a sus horas, es decir, entre las 11 h y las 12:30 h, y luego entre las 18:30 h y las 19:30 h. Mantén el mismo ritual antes, durante y después, por ejemplo: juegos, baño, comida.
- Déjale descubrir los alimentos sensorialmente. El niño necesita tocar con las manos, comer con las manos. Dale tiempo para vivir estas experiencias y ayúdale a comer si es necesario con una segunda cuchara.
- Déjale llevarse cosas a la boca asegurándote, por supuesto, de que el tamaño sea suficiente para no atragantarse. Evita por tanto decirle que no se lleve cosas a la boca.
- Procura no culpabilizar a tu hijo si come con los dedos o si ensucia todo a su alrededor. La comida y el hecho de llevársela a la boca deben seguir siendo un momento de placer.
- Acompáñale en el desarrollo de sus cinco sentidos: el niño necesita descubrir sensorialmente lo que come.
Necesita oler, tocar y ver los alimentos que componen su comida.
Tacto: desarrollar la esfera oral (dejar que se lleve objetos a la boca, dejar que el niño se ensucie)
Olfato: cocinar juntos, juegos de lotería de olores, decirle al niño que puede oler los alimentos
Vista: presentar los alimentos de forma lúdica clasificándolos por colores o haciendo la compra juntos
Oído: pensar en texturas crujientes. El feedback auditivo favorece la masticación.
Gusto: descubrimiento de nuevos sabores comenzando por priorizar los alimentos que tienen una misma textura, para luego introducir nuevas texturas; proponer también probar lo que hay en nuestro plato (según la edad y su disposición).