El embarazo se asocia a un aumento de las necesidades nutricionales de la mamá, del que las proteínas no son una excepción. Al sostener el crecimiento y el desarrollo saludable del bebé, así como el desarrollo de los tejidos maternos (corazón, sangre, pechos, útero) y los tejidos de soporte del feto (placenta, membranas extraembrionarias), las necesidades proteicas de la madre aumentan (10).
Estudios realizados sobre la renovación proteica en el organismo han demostrado que esta permanece similar en la mujer embarazada al inicio del embarazo y en la mujer que no lo está. No obstante, se produce un aumento absoluto del 15% y del 25% en la síntesis proteica durante el 2.º y el 3.er trimestre, respectivamente, lo que sugiere la necesidad de un aporte adecuado de proteínas alimentarias para garantizar un embarazo saludable (11).
Los aminoácidos tienen funciones distintas pero esenciales durante el embarazo. La arginina, la glutamina, el triptófano y la taurina desempeñan, por ejemplo, un papel crucial en el crecimiento, el desarrollo y la supervivencia del feto, mientras que la ornitina y la prolina regulan la expresión génica, la síntesis de proteínas y la angiogénesis (formación de vasos sanguíneos). Durante el embarazo, el aminoácido glicina se vuelve "condicionalmente indispensable", ya que su producción por la placenta no constituye una fuente suficiente de glicina para el feto (12).
Algunos consejos y recomendaciones:
Una alimentación equilibrada que aporte proteínas de alta calidad es esencial para sostener la salud materna y fetal durante este período crítico. Del mismo modo, un aporte proteico equilibrado es importante para prevenir el retraso de crecimiento intrauterino y el riesgo de bajo peso al nacer.
Las recomendaciones sobre el consumo de proteínas varían a lo largo del embarazo, con ajustes necesarios para responder a las exigencias crecientes. Aunque la EFSA sugiere un aporte diario del 12% en proteínas durante el 3.er trimestre de embarazo y del 10% durante los trimestres anteriores, estas recomendaciones son muy inferiores a las necesidades evaluadas en los estudios. En comparación con la necesidad proteica media recomendada en la mujer (0,88 g/kg/día), la estimación al inicio del embarazo es un 39% más elevada y la del final del embarazo un 73% más elevada.
En caso de deporte y embarazo, y en función de la intensidad de la actividad deportiva, tus necesidades pueden ser aún más elevadas.
Así, el aporte de proteínas debería ser de 79 g/día durante la primera parte del embarazo y de 108 g/día durante la segunda.
Un aporte proteico demasiado bajo puede tener consecuencias para tu salud y la de tu bebé… Se ha demostrado que un consumo insuficiente de proteínas en el 1er trimestre podría constituir un factor de riesgo más elevado de diabetes gestacional (13). Mientras que otro estudio ha evidenciado una asociación entre un aporte proteico demasiado bajo durante el embarazo y un bajo peso al nacer del recién nacido (14).
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