Los deportes desaconsejados durante el embarazo
Se dividen en tres grandes categorías: resistencia, contacto y montaña/cambio de altitud.
Entre los que deben evitarse se encuentran la carrera, las artes marciales, el remo y el patinaje sobre hielo. En efecto, requieren demasiada energía. Los deportes de contacto, como el voleibol, el baloncesto, el fútbol, el rugby y el squash, también son demasiado arriesgados. Por último, los deportes de montaña como el esquí o la escalada están contraindicados.
La posición tumbada boca arriba debe evitarse a partir de las 24 semanas de amenorrea. También debe evitarse permanecer de pie e inmóvil durante un tiempo prolongado.
Los esfuerzos excesivos y el aeróbic intenso no están recomendados. Podrían comprometer el bienestar del bebé. Esto se debe a la desviación del flujo sanguíneo hacia los órganos vitales de la madre, en detrimento del feto. La práctica de la halterofilia y la carrera de fondo también está desaconsejada por las mismas razones.
Consulta siempre a tu médico o ginecólogo. Por ejemplo, para quienes practicaban mucho deporte antes del embarazo, las recomendaciones serán diferentes a las de quienes no hacían deporte habitualmente.
El sedentarismo, en cambio, está fuertemente desaconsejado. Se asocia a una mayor probabilidad de trombosis venosa profunda. Esto pone en peligro la vida del recién nacido y también de la madre. El sedentarismo puede provocar obesidad o, al menos, contribuir de manera significativa a una obesidad persistente.
Las contraindicaciones para la práctica de actividad física durante el embarazo
Ciertas condiciones médicas hacen que la práctica de ejercicio esté formalmente desaconsejada durante el embarazo.
Según las recomendaciones, esto debe evitarse en los siguientes casos:
- Placenta previa después de las 24 semanas de gestación
- Sangrado vaginal persistente e inexplicado
- Rotura prematura de membranas
- Parto prematuro
- Antecedentes de al menos dos partos prematuros
- Incompetencia cervical o presencia de cerclaje
- Preeclampsia o hipertensión gestacional severa
- Retraso de crecimiento intrauterino sospechado o confirmado
- Embarazo múltiple de alto orden (trillizos o más)
- Enfermedades cardíacas graves (congénitas o adquiridas)
- Enfermedades pulmonares agudas o crónicas severas
- Anemia severa o hemoглобинопатías
- Trastornos sistémicos (p. ej.: enfermedades autoinmunes graves)
- Epilepsia no controlada
En estas situaciones de alto riesgo, se recomienda caminar suavemente para reducir el riesgo de complicaciones, en particular tromboembólicas.
En algunos casos, será necesario evaluar el balance beneficio/riesgo. Estos son los principales casos afectados:
- Antecedentes de abortos espontáneos de repetición
- Hipertensión arterial gestacional moderada
- Embarazo gemelar a partir de las 28 semanas de gestación
- Anemia sintomática o hemoglobina inferior a 9 g/L
- Diabetes mal controlada (HbA1C> 6,5 %)
- Diabetes de tipo 1 no controlada
- Desnutrición o trastornos alimentarios (anorexia, bulimia)
- Obesidad severa (IMC superior a 40)
- Limitaciones musculoesqueléticas u ortopédicas (espalda, rodillas, caderas) — la natación puede ser una alternativa suave
- Enfermedades cardiovasculares o pulmonares leves a moderadas
- Hipertensión arterial no controlada
- Enfermedad tiroidea no equilibrada
- Tabaquismo importante
- Otros trastornos médicos que requieren valoración
En todas estas situaciones, es indispensable consultar a un profesional (matrona, médico de cabecera, ginecólogo obstetra) antes de iniciar o continuar cualquier actividad física. Te proporcionará información adaptada a tu situación y a tu condición médica.