El cuidado Rebozo puede acompañar a la mujer a lo largo de todo su camino de maternidad, aportando beneficios en cada etapa.
En su camino como madres, las mujeres necesitan ser apoyadas emocionalmente.
Al estar su cuerpo en el centro de su experiencia de maternidad, el acompañamiento corporal como apoyo a las emociones se presenta como una evidencia.
La postura de escucha activa de las palabras compartidas por la mujer encuentra también un anclaje y una complementariedad en la escucha de su cuerpo.
Gracias al maravilloso tejido Rebozo, gracias a las manos que lo utilizan, a la plena presencia, y sobre todo, gracias a la postura adecuada, el cuidado Rebozo puede abrir a la mujer acompañada un espacio de escucha y confianza que le permitirá recentrarse, conectar con lo que la anima y vivir la experiencia que tiene por delante.
La contención y el envolvimiento que proporciona el tejido le permitirá relajarse.
Un momento de gran intensidad gracias a movimientos lentos y sutiles.
En preconcepción y en proceso de reproducción asistida
En los períodos de espera, como un proceso de reproducción asistida, de incertidumbre y de preparación, el cuidado Rebozo actúa como una reconexión con el cuerpo.
Ayuda a calmar la mente, a liberar las tensiones acumuladas y a centrarse en una misma, con suavidad.
Durante el embarazo
El Rebozo puede aliviar las incomodidades relacionadas con los cambios del cuerpo.
Al envolver, sostener y mecer los hombros y el vientre, ofrece a las futuras madres una sensación de ligereza y apoyo.
También es un momento de introspección donde, en los balanceos, la mujer puede reconectarse consigo misma y con su bebé y abrirse al nacimiento que está por llegar.
El día del nacimiento
Algunas doulas y matronas utilizan el Rebozo para acompañar a las mujeres durante el parto, aplicando movimientos de balanceo que ayudan al cuerpo a relajarse y prepararse para el esfuerzo del nacimiento, o como apoyo para incorporarse.
Es una herramienta de apoyo a la vez física y emocional que ayuda a la mujer recordándole que está rodeada y sostenida.
En el posparto
Después del nacimiento, el Rebozo desempeña un papel en el "cierre" de la pelvis.
El cierre de pelvis es un envolvimiento firme de las caderas y la región pélvica; una técnica que tiene como objetivo contener la pelvis y honrar y cerrar el cuerpo
Este gesto de cierre simboliza el fin de un período de apertura con el embarazo y el nacimiento, y celebra el retorno a una misma.
Al envolver el cuerpo, el cuidado Rebozo ayuda a aliviar las tensiones, a reintegrar las partes del cuerpo movilizadas durante el parto y a honrar la fuerza desplegada para dar vida.
Este cuidado se convierte en un verdadero acto de gratitud y calma para el cuerpo.
El cierre de la pelvis no debe convertirse en una exigencia más de la maternidad, pero es interesante comprender sus beneficios.
¿Por qué hacer un cierre de pelvis?
- Aliviar dolores e incomodidades relacionados con el embarazo y el parto
- Recuperarse después del parto
- Recolocar la pelvis en su eje,
- retomar el contacto con el propio cuerpo, sentir sus contornos, su alineación
- Poner palabras al embarazo, al parto y a la experiencia de ser mamá reciente, y también aportar apoyo emocional
¿Cuándo hacer un cierre de pelvis?
El cierre de la pelvis puede practicarse muy pronto después del parto, pero siempre respetando las necesidades del cuerpo: se esperarán algunas semanas tras una cesárea o si el cóccix está dolorido.
Pero sin ninguna presión, los beneficios siguen presentes incluso varias semanas y meses después del parto.
Lo importante es sentirse lista y disponible para vivir este momento.