Color, duración y abundancia del sangrado de implantación
El sangrado de nidación presenta ciertas características propias, lo que puede ayudar a diferenciarlo de la menstruación.
En primer lugar, el color de este sangrado suele ser más claro que el de la menstruación. Adopta con mayor frecuencia un tono rosado o parduzco. Esta coloración se explica por el hecho de que la sangre tarda en evacuarse del útero; al oxidarse, se oscurece, lo que le da ese tono particular.
En cuanto a la duración, el sangrado de implantación es breve. Rara vez supera 2 o 3 días y consiste más bien en algunas manchas o trazas en la ropa interior. Este corto intervalo lo diferencia de la menstruación, que suele extenderse entre 3 y 7 días con flujos más abundantes.
Además, el volumen de este sangrado suele ser escaso. Se describe más bien como pérdidas leves — unas pocas gotas, algunas trazas — en lugar de verdaderos sangrados que requieran el uso continuo de protecciones absorbentes.
Otros síntomas asociados (calambres leves, pechos sensibles, ligera fatiga) al sangrado de implantación
La aparición de este sangrado de implantación puede llevar a algunas mujeres a darse cuenta de que están embarazadas, o al menos a sospecharlo, especialmente cuando observan al mismo tiempo otros signos de inicio del embarazo.
El sangrado de implantación va acompañado en ocasiones de otros signos físicos relacionados con los cambios hormonales vinculados a la nidación.
Las mujeres pueden sentir ligeros calambres abdominales, comparados generalmente con leves molestias propias de la menstruación. Estos calambres son pasajeros, difusos y generalmente poco intensos.
También es bastante frecuente observar sensibilidad en los pechos. Esta tensión mamaria se debe a la elevación de la progesterona, la hormona indispensable para la implantación del óvulo y el mantenimiento del embarazo.
En ocasiones aparece cierta fatiga, sin gravedad, debida simplemente a los cambios fisiológicos que el cuerpo comienza a experimentar al inicio de la gestación. Esta sensación de cansancio puede presentarse unos días después de la ovulación y asociarse al sangrado de implantación, lo que a veces puede alertar a algunas mujeres sobre su nuevo estado.