Síntomas físicos
1. Sofocos. Una de las señales más frecuentes: una oleada repentina de calor que invade el rostro, el cuello y el pecho, a veces acompañada de enrojecimiento y sudoración. Duran desde unos segundos hasta unos minutos, están presentes durante algunos meses, pero a veces durante varios años (5).
2. Sudores nocturnos. La versión nocturna de los sofocos. Alteran el sueño y pueden aparecer varias veces por noche.
3. Menstruaciones irregulares. El ciclo menstrual cambia de ritmo y se vuelve menos previsible. Suele ser una de las primeras señales de que algo está cambiando.
4. Sensibilidad o dolor mamario. Por efecto de las fluctuaciones hormonales, los pechos pueden volverse más sensibles, hinchados o doloridos, a veces más que antes de la menstruación.
5. Dolores de cabeza o migrañas. Las variaciones de estrógenos influyen en el umbral de aparición de las migrañas. Algunas mujeres ven cambiar su frecuencia o intensidad.
6. Hinchazón abdominal. El sistema digestivo es sensible a las hormonas. La hinchazón abdominal y otras molestias digestivas pueden aparecer con más frecuencia.
7. Aumento de peso. La distribución de la grasa cambia por efecto de las hormonas y de la ralentización del metabolismo. La zona abdominal suele ser la más afectada.
8. Dolores musculares y articulares. Rigidez, dolores musculares inexplicables, articulaciones que crujen: los estrógenos contribuyen a regular la inflamación, y su disminución puede sentirse en todo el cuerpo.
9. Caída o afinamiento del cabello. La densidad capilar puede disminuir y el cabello volverse más frágil. Es una señal que a menudo se vive mal.
10. Acné hormonal. Por sorprendente que parezca, este periodo puede provocar acné, sobre todo en la barbilla y la mandíbula.
11. Piel más seca. Los estrógenos contribuyen a la hidratación de la piel. Su disminución puede traducirse en una piel más apagada, más seca y, a veces, acompañada de picor.
Síntomas emocionales y cognitivos
12. Cambios de humor. Cambios emocionales rápidos, a veces intensos y difíciles de relacionar con un acontecimiento concreto. Las hormonas influyen directamente en la regulación del estado de ánimo.
13. Irritabilidad. Una forma de tensión interior, con un umbral de tolerancia que disminuye. Muchas mujeres la describen como algo ajeno a su carácter habitual.
14. Ansiedad. Una ansiedad difusa, a veces inédita, que puede adoptar formas variadas: preocupación, rumiaciones, sensación de sentirse desbordada.
15. Estado de ánimo depresivo o bajón anímico. Periodos de tristeza, vacío interior o pérdida de ánimo. No son una depresión, pero merecen tomarse en serio si se prolongan.
16. Niebla mental. La conocida «niebla mental» da la sensación de no poder concentrarse como antes. Desconcertante, pero muy frecuente.
17. Problemas de memoria. Olvidos de palabras, nombres o de lo que estabas a punto de hacer. Cercanos a la niebla mental, también tienen su origen en las variaciones de estrógenos, que desempeñan un papel en el funcionamiento cognitivo.
18. Fatiga persistente. Un cansancio que no desaparece pese al descanso, relacionado tanto con los trastornos del sueño como con las fluctuaciones hormonales y el esfuerzo que hace el cuerpo para adaptarse.
19. Trastornos del sueño. Dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos frecuentes, sueño no reparador. Es uno de los síntomas que más afecta a la calidad de vida.
20. Disminución de la motivación. Las ganas de socializar, emprender o realizar actividades que antes resultaban agradables pueden disminuir, sin motivo aparente.
21. Ataques de pánico. En algunas mujeres aparecen crisis de ansiedad repetidas, a veces por primera vez en su vida.
Cambios en el ciclo menstrual
22. Menstruaciones más abundantes o más leves. El volumen del sangrado puede variar considerablemente de un ciclo a otro: a veces muy abundante, a veces casi inexistente.
23. Ciclos más cortos o más largos. El intervalo entre menstruaciones cambia. Un ciclo regular durante años puede volverse imprevisible.
24. Sangrado entre menstruaciones. Puede aparecer sangrado intermenstrual. Coméntalo con tu médico, especialmente si es frecuente o abundante.
25. Cambios en el síndrome premenstrual. El síndrome premenstrual puede cambiar de forma: volverse más intenso, prolongarse durante más días o, por el contrario, atenuarse.
Síntomas sexuales y urinarios
26. Disminución de la libido. El deseo puede disminuir por efecto de las fluctuaciones hormonales, pero también por el cansancio, el estrés o una imagen corporal cambiante.
27. Sequedad vaginal. La disminución de los estrógenos modifica las mucosas. Una lubricación menor, a veces acompañada de irritaciones, es frecuente y se prolonga después de la última menstruación.
28. Dolor durante las relaciones sexuales. Directamente relacionados con la sequedad vaginal, estos dolores, llamados dispareunia, pueden afectar a la vida íntima.
29. Infecciones urinarias más frecuentes. Las mucosas urinarias también son sensibles a los estrógenos. Su fragilización puede favorecer las infecciones.
30. Urgencia urinaria. Las ganas de orinar pueden volverse repentinas, urgentes y difíciles de contener.
31. Pérdidas de orina. Pueden aparecer o intensificarse pequeñas pérdidas al hacer esfuerzo (tos, risa, deporte).
32. Debilitamiento del suelo pélvico. El suelo pélvico puede perder tonicidad, lo que favorece la aparición o la intensificación de los síntomas sexuales y urinarios.
Señales menos frecuentes
33. Hormigueo en las manos o los pies. Hormigueo o cosquilleo en las extremidades, relacionado con los efectos de las hormonas sobre el sistema nervioso.
34. Mareos o vértigos. Una sensación de mareo, a menudo relacionada con los sofocos o las variaciones de la tensión arterial.